¿Cómo llegó una persona como Moreno a ocupar el sillón de la Cancillería? Desde distintos sectores políticos, muchos se han hecho esa misma pregunta. Según cuentan al interior del círculo de Piñera, fue el mismo presidente electo quien lo propuso. Su nombre no estaba en la terna para Cancillería ni en ninguna lista, pero cuando Piñera pronunció su nombre -con total seguridad-, nadie tuvo dudas de quién asumiría la cartera. "Sebastián lo respeta. No son grandes amigos, pero sí lo ha visto trabajar en las empresas en las que participa y lo considera una persona excepcional", comenta un cercano a ambos.
Aunque no son amigos, sí tienen amigos en común. "No me cabe duda de que Carlos Alberto Délano jugó un papel importante en la designación de Alfredo", dice un cercano al empresario. Délano, quien fue asesor de campaña de Piñera, conoce a Moreno desde hace años. Juntos participaron en la venta del Banco de Chile al grupo Luksic en 1999, después de lo cual el director de Icare pasó a ser parte del grupo Penta. Y fue Délano también quien lo propuso como presidente del directorio de la Fundación Teletón en 2008.
También Fabio Valdés es un amigo en común. "Valdés es amigo de Piñera de toda la vida y con Alfredo ha tenido una relación bien cercana, sobre todo en las actividades relacionadas con Icare, donde ambos son directores", asegura un empresario que los conoce a ambos.
Dicen, además, que el estilo de Moreno es parecido al de Piñera. Trabaja a mil por hora y puede estar metido en varias cosas a la vez, sin descuidar ninguna. Así lo recuerdan, por ejemplo, cuando vendió Telemercados Europa, en 2007. "Llegaba a las reuniones al justo y siempre tenía que partir a otra cosa. Tenía un problema de agenda, pero se las arreglaba para estar siempre al día. Y cuando llegaba la hora de negociar, tenía muy clara la película", dice un ejecutivo que participó de esas negociaciones.
Su capacidad negociadora es conocida. De hecho, en Falabella es el negociador de la firma. "Cada vez que tienen un flanco, es él quien lo resuelve", comenta un cercano a la cadena de retail. Él lideró las negociaciones en la fusión con Sodimac, negoció con Cencosud su salida de Mall Plaza, lideró el comité de fusión de D&S y Falabella y, más recientemente, monitoreó el caso de la llamada "guerra del plasma". "Es muy duro, porque tiene clarísimos sus objetivos al negociar. Sabe dónde quiere llegar y es capaz de detectar rápidamente los intereses de su contraparte. Además, es muy persuasivo", comenta un abogado.
Su capacidad negociadora es conocida. De hecho, en Falabella es el negociador de la firma. "Cada vez que tienen un flanco, es él quien lo resuelve", comenta un cercano a la cadena de retail.
En el mundo privado destacan también su habilidad para ponerse en el papel de la contraparte, lo que favorece las buenas relaciones. "Creo que eso le va a servir bastante en las relaciones internacionales, donde no se trata de ganar o perder, sino de tener una posición ventajosa", afirma Edmundo Hermosilla, ex ministro y amigo de Alfredo Moreno, con quien trabajó 12 años en Dersa y que comparte su afición por los caballos chilenos.
Otro de sus amigos es Hans Eben. Fue él quien lo propuso para que lo sucediera en la presidencia de Icare en 2003 y fue su contraparte en las negociaciones por la fallida fusión de Falabella y D&S. "Tiene una capacidad negociadora excepcional. Raramente se ofusca y es capaz de aunar posiciones e intereses antagónicos", dice Eben.
Un ejecutivo que trabajó con él dice que es pragmático. "A riesgo de ser demasiado sumiso, reconoce la figura de la autoridad. No entra en discusiones ni se engancha con temas, trata de buscar soluciones", señala.
"Si lo llevamos al ámbito del fútbol, es una persona que sabe bien en qué posición puede jugar cada jugador", agrega Hermosilla. Algo que puede serle útil en la idea del nuevo gobierno de reestructurar la Cancillería.
Moreno es, por definición, un hombre de redes. Es parte de una generación de "golden boys" chilenos, entre los que están el presidente de Consorcio Financiero, Juan Bilbao, y el gerente general de Quiñenco, Francisco Pérez Mackenna, con quienes mantiene una amistad desde sus años como estudiantes de Ingeniería Comercial en la UC y luego en el MBA de la Universidad de Chicago.
Como presidente de Icare, organizó el Encuentro Latinoamericano de Empresarios (ELA) en 2006. Allí gestionó la visita del presidente colombiano Álvaro Uribe e incluso lo invitó a su campo en Molina. Allí le mostró su criadero de caballos chilenos, uno de sus grandes orgullos. Desde entonces mantiene una relación de amistad con Uribe, la que se ha afiatado en los últimos años debido a que la señora del mandatario, Lina Moreno, participa de la Teletón en Colombia. En junio pasado, Moreno coincidió con ella en Washington durante una ceremonia en que el BID entregó una cooperación a la Organización Internacional de Teletones (Oritel).
A partir del ELA, Moreno también estrechó relaciones con la presidenta Bachelet. Un miembro de Icare cuenta que la presidenta ofreció una comida en La Moneda para las delegaciones extranjeras. Cuando todos se iban, invitó a un grupo reducido de empresarios a un salón. Entre ellos estaba Alfredo Moreno, con quien mantuvo una conversación muy fluida. "Desde ese día, ella le tiene mucha simpatía", relata un cercano. Así quedó demostrado en 2007, cuando la mandataria le pidió a él que encabezara la recepción oficial empresarial que se le dio a Lula da Silva en Chile.
En Argentina y Perú tampoco es desconocido. Aunque no se le conocen lazos en el mundo político de esos países, por su rol como director de Falabella conoce de cerca a los principales grupos empresariales.
Hace cuatro años, Moreno se integró al Global Advisory Board de la Escuela de Negocios de la Universidad de Chicago, al que viaja dos veces al año. A este directorio fue invitado por James Veeneman, quien tiene una relación cercana con varios empresarios y economistas chilenos, como Eliodoro Matte, Rolf Lüders y Sergio de Castro. "Es uno de los hombres de negocios más inteligentes que conozco. Ha sido un gran aporte en el Board para conocer y entender más a la región y la diferencia entre cada uno de los países de Latinoamérica", opina Veeneman desde Chicago. Esa universidad le ha servido de plataforma para conocer la realidad de Estados Unidos. De hecho, participa en seminarios relacionados con negocios en ese país y es cercano a algunos think tank norteamericanos.
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