Hinzpeter en moto. Un gusto que arrastra desde adolescente: ya a los 12 años corría en motos Trial.
"Es pragmático, nada de emocional", opina un profesional que trabajó con Hinzpeter. Por eso, cuando toma una decisión, no le tiembla la mano. Primero detecta el problema, luego ve quién está involucrado y más tarde opera. En el comando no olvidan, por ejemplo, que fue capaz de sacar del marketing de la campaña a Carlos Alberto Délano -uno de los mejores amigos de Piñera y colaborador histórico de las campañas en esa área- y poner a cargo a Hernán Larraín Matte, una apuesta joven para darle aire moderno a la imagen de la candidatura. "Pero hizo todo eso con cuidado", dicen en el comando.
Si la cosa se enreda o se pone difícil, cuentan sus cercanos, él sabe qué hacer: "Los problemas no lo abruman. Se sienta a negociar, pero ya tiene todo pensado". Una característica que le reconocen a Hinzpeter tanto en política como en el mundo de los abogados.
Él sabía, por ejemplo, que incluir el tema gay en la campaña de Piñera era delicado para los sectores más conservadores de la Coalición y decidió tomarlo con cautela. No esperaba que Andrés Chadwick y Andrés Allamand filtraran el documento Acuerdo de Vida Común a la prensa. Eso no estaba previsto. Hinzpeter se molestó, pero públicamente guardó riguroso silencio.
"Es una persona muy preparada, pero diría que le falta poner un poco más de emociones. Le falta ese lado", opina una fuente al interior del comando. Y lo ejemplifica: "Una vez se hizo una fiesta del comando en la casa de Allamand, y nadie invitó a los jóvenes que trabajaban con nosotros. Son esos detalles los que se le escapan".
La frialdad y pragmatismo que lo caracterizan en sus acciones lo convierten en un hábil negociador. "Tiene objetivos claros. No cede. Por eso, a veces puede parecer duro e inflexible", cuenta un abogado. "En vez de 'ratonear' una mañana entera, de repente Hinzpeter te dice: 'Mira, estoy dispuesto a esto y de aquí no me voy a mover'". Así, en el mundo de los abogados, Jana y Hinzpeter tienen fama tanto de buenos negociadores como de duros contrincantes. Otro reconocido jurista asegura que estar en juicio con ellos es como "sentarse a conversar con un par de cowboys".
En una ocasión, un cliente le pidió a Hinzpeter que negociara para comprar un restaurante. El abogado negoció con el dueño, quien salió feliz de la reunión. Sin embargo, al llegar al auto, éste se dio cuenta que lo había convencido de algo en que no estaba de acuerdo. Llamó al comprador interesado y le dijo: "Estoy dispuesto a negociar contigo, pero no con Hinzpeter".
Celoso de su intimidad, quienes trabajaron con Hinzpeter en la campaña cuentan que una vez que regresaba a su casa, todos sabían que dejaba de contestar el teléfono. "Se desconectaba 100%", cuenta un ex colaborador.
La dupla con Andrés Jana, además, le ha permitido tender nexos con la Concertación. Si bien su amigo no es militante, su carrera sí ha estado ligada a este grupo: por su trabajo en el Banco Central en 1996, es muy cercano a Nicolás Eyzaguirre; también a Marcelo Tokman -con quien trabajó en la Ley de Royalty-, a Ricardo Lagos Weber y a Óscar Landerretche. Por trabajo, junto a Hinzpeter han conocido también a Enrique Correa y Ricardo Solari.
Quienes lo conocen, señalan que Rodrigo Hinzpeter tiene un humor sarcástico. Que es bueno para los chistes y los sobrenombres. "En eso, si no lo conoces, cae mal. Es de talla densa. No es míster simpatía, pero te hace reír", señala uno de sus cercanos.
Otros lo ven como un tipo divertido e ingenioso. Según Evelyn Matthei, Hinzpeter "tiene humor británico. Es de una frase bien dicha, en el tono correcto, pero no es un hombre que se ande riendo".
Muchas veces, el sentido del humor es para él una herramienta para relajar el ambiente o salir de una situación embarazosa. Una vez, estaba en una cena de negocios con un abogado y un español. De postre, todos pidieron chirimoya alegre. Entonces Hinzpeter, con gran labia, le comenta al español: "La chirimoya es un fruto chileno muy bueno". A lo que éste respondió: "En España también tenemos chirimoya". Hinzpeter salió rápido al paso: "Pero te apuesto que cuando partes las chirimoyas españolas, no traen jugo de naranja adentro". Toda la mesa estalló en carcajadas.
Acepta las bromas. Piñera, por ejemplo, descubrió que Hinzpeter también dormía poco. Así que lo llama siempre muy temprano en la mañana. Pero una vez, sin saber que su generalísimo se había acostado muy tarde por trabajo, Piñera lo llamó y lo despertó. Desde entonces, empezó a decir que cómo la campaña iba a funcionar con un jefe que dormía hasta tarde.
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