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"El sector que le dará gobernabilidad a Piñera es retrógrado"

Por: Claudia Farfán M.

Pablo Simonetti votó por ME-O en primera vuelta y ahora lo hará por Eduardo Frei. ¿Por qué? Aún cree en la Concertación y piensa que la derecha chilena sigue siendo provinciana. "Sufre todavía el síndrome del Valle Central", dice. Respecto del matrimonio gay, pese a que su candidato no lo ha promovido, sostiene que el 70% de la Concertación sí está de acuerdo.

  • Fecha: 16 01 2010
  • Sección: Política
  • Comentarios: 2

Fotografía: Carolina Vargas

Eduardo Frei no fue su candidato en la primera vuelta. El escritor Pablo Simonetti le entregó su voto a ME-O. Decepcionado de las prácticas políticas de la coalición de gobierno, decidió por primera vez desde el retorno a la democracia no apoyar a la figura elegida por el oficialismo. Sin embargo, y pese a todo, entre Sebastián Piñera y Eduardo Frei, el conocido novelista opta por respaldar la candidatura  del senador DC.

Mientras prepara su próximo libro en su refugio de la V Región,  el  autor de La Barrera del Pudor -uno de los mayores éxitos literarios del 2009- hace una pausa para explicar las razones de su elección.

-¿Siempre ha votado por la Concertación?

-Sí.

-Pero ahora lo hizo por ME-O, ¿cómo se define desde el punto de vista político?

-Soy un progresista liberal, aunque algunos dicen que eso no existe (se ríe). Creo en la igualdad, en la diversidad, en la democracia. Por eso voté en contra de Pinochet y luego por la Concertación.

-¿Qué es progresismo, un concepto del cual hoy se apropian tanto en la derecha como en la izquierda?

-No lo entiendo como una "palabreja", tal como la han querido denostar. Lo entiendo como una oposición al conservadurismo de la derecha.

-¿Por qué no  le dio su apoyo a Frei el 13 de diciembre?

-Marco representaba de mejor manera el alma de la Concertación, el alma de una coalición progresista. Además, creo que Frei fue elegido cupularmente y, en ese sentido, hubo un error al no buscar otro nombre que tuviera la capacidad  de proyectar una imagen más de futuro.

-¿Por qué vota por él ahora? ¿Es el "mal menor"?

-No tengo una visión crítica de la Concertación, en el sentido de que ésta tenga que ser desalojada, tal como decía la famosa tesis de Andrés Allamand, que tiene la habilidad de estar siempre en el lugar equivocado. Sí considero que debe revisarse la forma de administrar el Estado; es decir, terminar con los compadrazgos, con los amiguismos y con la idea de que los partidos son dueños de los ministerios.

El gobierno de los mejores, no de los más amigos.

-¿Cree que Frei comparte esta visión?

 

-Pienso que Frei lo entendió, porque hizo un mea culpa e integró a gente nueva a su comando. Ha hecho un esfuerzo por acoger las propuestas de Océanos Azules, donde existe gente preparada, que no está contaminada por el poder. Votaré por Frei, porque es el líder de una Concertación en la que sigo creyendo. Lo que todavía nos une es la visión de un país cada vez más inclusivo y plural. Mucho de lo que somos hoy y de la amplitud de horizontes se lo debemos a esta coalición.

Hay que trabajar para superar la discriminación que existe en Chile en contra de las mujeres, de las minorías, de las personas más pobres. ¿Ve a un gobierno de derecha generando programas antidiscriminación en las escuelas públicas o privadas?

-El coordinador de Océanos Azules, Pablo Ruiz-Tagle, afirmó que parte del 80% de apoyo que logra Bachelet responde a una construcción mediática y no a la idea de una transformación profunda y necesaria para Chile. ¿Qué le parece este juicio?

-Lo que está tratando de hacer Océanos Azules -ha sido un trabajo muy honesto y dedicado- es mirar Chile a 10, 20 y 30 años plazo. Y, en ese sentido, por supuesto que el presente puede llegar a ser frustrante, como dice Pablo Ruiz-Tagle. Sin embargo, no es a la presidenta Bachelet a quien hay que indicar con el dedo. Si hay alguien a quien apuntar como responsable del lento desarrollo que ha existido en materias progresistas es a la derecha, porque vota consistentemente en contra de todos los proyectos importantes en el Congreso. Lo que hace es un permanente acto de bloqueo a la innovación.

Por qué no Piñera

-¿Qué diferencia sustantiva ve entre Frei y Piñera?

-Su mundo de pertenencia. Frei ha estado siempre en un mundo abierto y  republicano, como es el de la Concertación. No así Piñera. El sector que le dará gobernabilidad a Piñera es retrógrado. Él como persona tiene cierto nivel de apertura y ha sido muy hábil en apropiarse del eslogan del cambio. Sale con estrellas multicolores a la calle, pero ¿quién lo libra de la oscuridad de los prejuicios del sector que lo apoya? La derecha sigue siendo muy provinciana, sufre todavía del síndrome del Valle Central y continúa apegada a los valores de la Iglesia Católica. Le tienen miedo al futuro, a la diferencia, a la igualdad.

-¿Qué le preocupa de un gobierno de derecha?

-Pensemos, por ejemplo, en educación. Una de las grandes labores pendientes se refiere a la formación de los niños: desde ahí hay que trabajar para superar la discriminación que existe en Chile en contra de las mujeres, de las minorías, de las personas más pobres. ¿Ve a un gobierno de derecha generando programas antidiscriminación en las escuelas públicas o privadas? ¿Imagina a Evelyn Matthei o a Fernanda Otero -dos nombres que suenan para educación- promoviendo políticas en ese sentido?

-Entonces, no tiene fe en el eslogan del cambio que promueve Piñera.

-No es que no le crea. Es que él no puede hacerlo. Tendría que gobernar con la Concertación. Es cosa de ver quiénes son los presidentes de los partidos en la derecha. ¿A quién pondrá en la Secretaría General de Gobierno, que les da dinero a todas las fundaciones y ONGs? ¡Son más de tres mil los cargos que deberá nombrar a dedo! La voluntad de futuro que ha demostrado en su discurso no tiene ningún realismo en la acción política de su sector, que acata el discurso de la Iglesia Católica a pie juntillas. Ésta es una institución llamada a normar la vida de sus fieles, pero de ahí a que defina cómo deben ser las políticas públicas, hay una gran diferencia.

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