Luis Becerra, el ex chofer de Eduardo Frei Montalva.
-De los inculpados como autores del supuesto homicidio, el único que tuvo contacto permanente con el ex presidente antes de ser hospitalizado fue su chofer, Luis Becerra. ¿Este hecho explica su procesamiento como autor?
-Es posible que a una persona como Luis Becerra le hayan dicho que vertiera un determinado polvo en la comida y que él lo haya hecho, porque es una cosa muy sencilla. No era algo que requiriera de una preparación especial ni nada. Simplemente se trataba de mezclar una cantidad muy pequeña de una sustancia bajo la forma de un polvo en los alimentos.
-¿Es fácil de portar? ¿Dentro de un salero por ejemplo?
-Exacto. Ahora bien, no estoy en condiciones de decir que Becerra fue, porque yo no lo vi, pero lo pudo haber hecho perfectamente. El talio es una especie de sal que no tiene sabor ni olor. Entonces, si lo mezclan en una comida, no tienes cómo saberlo. Además, lo puedes disolver también. De hecho, hay libros muy interesantes de envenenadores que echaban talio al té y a la Coca Cola y las víctimas jamás supieron que estaban siendo intoxicadas. Por lo tanto, es algo fácil de disfrazar.
- La resolución judicial dice que los agentes químicos se introdujeron presumiblemente por vía endovenosa.
-Cuando su salud se complicó, después de la primera intervención, es posible que le hayan inyectado talio. En cuanto al gas mostaza, pensamos que también pudo ser aplicado por vía endovenosa, no a través de la piel, porque produce un enrojecimiento muy visible. Dicen que el gas mostaza por su consistencia no se podría disolver, pero la verdad es que la mostaza nitrogenada, que es prima de la mostaza sulfúrica, se usa en vía endovenosa para el tratamiento del cáncer.
-¿Pero pudo suministrarse también en la comida de la Clínica Santa María?
-Por lo que sabemos, durante el último tiempo él estuvo con alimentación parenteral. Cuando ésta era preparada tampoco se puede excluir que en ese momento se le haya agregado alguna otra cosa.
-Uno de los médicos tratantes del ex presidente, Patricio Silva Garín, fue procesado como autor del supuesto homicidio. ¿Le parece factible que él desconociera el efecto que tenían estas sustancias químicas en su paciente?
-Ignoro lo que Silva sabía o no. Pero existe el tema de la responsabilidad. Si yo dejo a un paciente que está a mi cargo hospitalizado, debo estar al tanto de lo que ocurre con él. A mí no se me pidió que determinara quién era el médico tratante. Es posible que el Dr. Silva no haya estado enterado, pero eso no habla muy bien de su labor. No sé tampoco qué grado de vinculación tenía con los servicios de seguridad, pero indudablemente ha sido mencionado en varios otros casos, lo que es de dominio público.
-En su resolución judicial, el magistrado menciona su presencia en los días previos a la muerte del general Augusto Lutz en el Hospital Militar.
-Así es. El ministro dice que su nombre se repite en distintos momentos: en la muerte de Lutz, en el fallecimiento de José Tohá, etc. Como todos los encausados, será necesario que aclare su participación en este caso... y eso que no tiene nada que ver con mi peritaje. Él va a tener que demostrar qué hacía ahí, al lado del ex presidente.
-¿Quién cree que pudo participar en esta intriga?
-Eugenio Berríos (el químico de la DINA) era una persona que sabía fabricar estos cachivaches. Como casi todos los envenenadores, en un momento determinado contó lo que había hecho, jugando con el asunto de que difícilmente se le probaría algo. Le gustaba desafiar y decir: cometí el crimen perfecto. Berríos era así, un poco jactancioso. Pero además era una persona de gustos bastantes caros. Entonces, él se vendía al mejor postor. El tema para mí no es si fabricó estas sustancias, porque de eso no hay duda: estaba en condiciones de hacerlo. No le importaba que fuera un ex presidente u otro personaje. Si le pagaban bien, era capaz de hacer un veneno para matar a Pedro, Juan o Diego. El problema para mí es quién mandó a fabricar el veneno. Pero creo que ese tema todavía está un poco verde en la investigación.
"Pienso que la intoxicación comenzó cuando don Eduardo hizo las primeras consultas y decidió que se iba a hospitalizar. Después, habría habido dos administraciones de sustancias químicas mientras él estuvo en la clínica".
-¿Por qué no se ha logrado establecer los hechos que vinculan a los ejecutores con la intoxicación que usted y la doctora Börgel detectaron?
-El problema de las personas que hoy están acusadas no es que alguien los vio con un frasco de veneno en la mano, sino las explicaciones que han dado al tribunal sobre su rol en los hechos. No lo he conversado con el ministro Madrid, así que no lo podría asegurar, pero después de revisar sus declaraciones y por los mismos antecedentes del programa Informe Especial, salta a la vista que es muy sospechoso ver a personas que declaran cosas muy distintas frente a un mismo hecho o que cambien su versión en el tiempo.
-¿Por qué el ministro Madrid envía al FBI los tejidos extraídos al cadáver de Frei Montalva?
-Uno de los primeros desafíos era certificar que los restos correspondieran a don Eduardo. Por eso se realizó un estudio de ADN. Primero en Chile y luego en Estados Unidos. Ésta fue la polémica prueba que se le pidió al FBI, el cual se remitió a decir: "No drugs" y nada más.
-¿Qué se le solicitó con exactitud al FBI?
-Investigar el ADN, tanto en las osamentas como también en las inclusiones que la UC le entregó al ministro Madrid. Eso se demoró bastante. Ahora, trabajar ADN en esos restos tan chicos y con restos óseos que están en regular estado tampoco es fácil. Hubo que tomarle muestras a varios miembros de la familia. Una vez que se estudió todo esto, recién logramos empezar a trabajar.
-¿Qué importancia le otorga a este informe?
-Ninguna. En otros casos judiciales, la Policía de Investigaciones de Chile intentó enviar peritajes al FBI para que los ayudaran a dilucidar ciertas dudas y ellos contestaban invariablemente: "No se puede determinar". Entonces, llegué a la conclusión de que preferían no involucrarse en los resultados cuando no iniciaban ellos el peritaje o tomaban la muestra.
-Ha trascendido que el FBI no pudo buscar sustancias químicas por la antiguedad de los tejidos que recibieron.
-La solicitud de Chile al FBI fue sólo una: "Determíneme el ADN". En realidad, sirvió más para enredar el tema que para simplificarlo.
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