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"Piñera podrá hacer exigencias a los empresarios y concesiones a los sectores sociales"

  • Fecha: 05 12 2009
  • Sección: Política
  • Comentarios: 8
Hinzpeter asegura que de Piñera le atrajo su capacidad de reinventarse y su inteligencia.

Hinzpeter asegura que de Piñera le atrajo su capacidad de reinventarse y su inteligencia.

Fotografía: Nicolás Abalo

-Pero es un hecho que ni ser judío ni su origen social lo favorecieron en su construcción. Tampoco ser de la UC, lo que es visto con cierta suspicacia por muchos abogados.

-Es que quizás uno construye sus fortalezas a partir de sus debilidades. Hablamos de rasgos indelebles de mi origen y personalidad que tal vez han operado más como trampolines.

-Se resiste a reconocer que esos factores pudieran jugarle en contra…

-Intelectualmente coincido contigo: son dos rasgos que pudieron jugar en contra, pero me resisto a reconocerlo. Primero por personalidad: no me gusta ponerme chapas de discriminado ni de perjudicado, porque son quejas que no corresponden. Y segundo, por un respeto enorme hacia todos aquellos que jamás han planteado ni hecho nada que pudiera a mí hacerme sentir incómodo. Si yo dijera al voleo que tuve más dificultades por ser judío estaría contaminándolos a todos. No se me han cerrado puertas, así que no estoy dispuesto a reconocer mochilas.

-Finalmente, se insertó en la elite política y también en el mundo de los abogados, como socio de un importantísimo estudio. ¿Cómo se vincula con la elite empresarial?

-Tengo una buena relación con ellos y con varios de los grupos económicos, pero no soy un hombre de ninguno, sin perjuicio de mantener relaciones esporádicas profesionales o de amistad.

-Piñera se ha movido siempre marcando cierta distancia con esos grupos, más ligados a la elite y que podrían personificarse en el CEP. ¿Siente que eso también lo afecta en su cercanía al mundo de los empresarios?

-Sería complicado hablar de distanciamiento. Yo no siento distancia con ellos. Ahora, no sé si ellos la tienen conmigo por mi vinculación con Piñera. Se dice mucho que él es representante de esos grupos, pero no tiene cuentas de pasivo con ninguno; no pertenece a ninguna aristocracia empresarial.

-Se da ahí una paradoja. Buena parte de la opinión pública efectivamente ve a Piñera como parte de ese "club". Pero parece que a él le resulta más conveniente en lo político marcar diferencias.

-No creo que haya una necesidad política de marcar la diferencia. Lo que hay que hacer es despejar un mito a partir de una realidad: Sebastián ha forjado su posición empresarial a partir de sus propios esfuerzos y talentos, no es uno más de la clase empresarial típica.

-Asumiendo que eso es efectivo, ¿qué diferencias debiera establecer Piñera con la clase empresarial en un eventual gobierno? Los de la Concertación debieron dar pruebas de que podían administrar el modelo y Lagos terminó siendo "amado" por los empresarios. ¿Qué tan dispuesto estará Piñera a romper ciertos dogmas?

-Su convicción es que si como presidente de Chile tiene que romper algunas reglas de oro en beneficio de los más desposeídos o de la clase media, lo hará. Posee además la gran ventaja de que conoce bien el funcionamiento de las empresas: no le vienen con cuentos y eso le da mucha libertad. Él sabe que para generar crecimiento y empleo se necesitan empresas, y también sabe qué medidas se deben adoptar. La relación de Piñera con los empresarios será más honesta de la que han tenido con la Concertación.

-¿Cuáles serían las reglas de oro que se pueden romper?

-Son temas de política pública. Por ejemplo, Piñera no tiene ningún problema en subirles los impuestos a las empresas y bajárselos a las personas, algo que no se ha hecho en los gobiernos de la Concertación. El ha dicho que si siendo presidente considera que es necesario financiar algún proyecto social por esa vía, lo hará.

Demostraremos que podemos hacer a los empresarios andar más rápido, ser más justos en su trato con los trabajadores y que los dirigentes gremiales encuentren los acuerdos que no han logrado.

-Por ejemplo, si el puente del Chacao tuviera beneficios asegurados para la gente de Chiloé, ¿Piñera lo construiría, aunque no fuera rentable?

-El Estado tiene que asumir obras que no siempre son ciento por ciento viables en el análisis de la empresa privada. El beneficio social es una variable extraordinariamente importante en las obras que decida emprender el fisco. El gobierno de Sebastián deberá tener la audacia de generar obras cuyo beneficio social sea superior al económico, obras que bajo el examen de la empresa privada no se harían.

Cambio de paradigma

-¿Esta predisposición a quebrar huevos ante los empresarios se repetiría en un eventual gobierno de Piñera respecto de la elite conservadora, por ejemplo, en torno a los llamados temas valóricos?

-Si Piñera es presidente habrá bastantes sorpresas. Hablará claro con los empresarios. En él tendrán un aliado en las cosas buenas, pero también una contraparte muy preparada para obligarlos a sacar adelante al país en aquello que les corresponde. Para las elites más intelectuales también habrá sorpresas: se encontrarán con un presidente más tolerante y pluralista de lo que puedan pensar. Y los gremios -profesores, salud, cobre, etc.- también se llevarán una sorpresa con la apertura con que Piñera atenderá y entenderá sus demandas. Lejos de esa especie de caos social que gente de la Concertación intentó instalar, la posibilidad de llegar a acuerdos con esos gremios es enormemente alta.

-¿La mano se apretará y se soltará en sentido contrario al actual?

-Definitivamente. Tedremos grandes posibilidades, porque se rebarajará el naipe tan superlativamente que cambiarán las correlaciones de fuerzas y las negociaciones se darán en un plano distinto.

-¿Tanto cree que ha cambiado el país?

-Chile es capaz de cerrar la transición con un gobierno de Sebastián Piñera. Después del gobierno militar había temor y nada ocurrió; hubo miedo a un nuevo gobierno socialista y lejos de que algo pasara, hemos tenido dos. Hoy tratan de instalar temor con un gobierno de centroderecha y nada pasará. Las cosas se mantendrán relativamente iguales, pero habrá cambios donde el país los necesita: reingeniería en temas micro -donde estamos atrasados-, e impulso a los grandes acuerdos pendientes. Chile necesita grandes acuerdos que no han podido construirse en los gobiernos de la Concertación, por ejemplo,en salud y trabajo. Nuestro propósito es romper ese paradigma: demostraremos que podemos hacer a los empresarios andar más rápido, ser más justos en su trato con los trabajadores y que los dirigentes gremiales encuentren los acuerdos que no han logrado.

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N° 2051, 30 de julio de 2010

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