Por: Claudia Farfán M.
A una semana de la elección, Max Marambio cierra la puerta a transacciones. Dice que no es el mentor de ME-O, que el candidato personaliza el fin de la guerra fría y que no existen mayores diferencias entre Frei y Piñera. "No hay retorno en tratar de enmendar lo que fue la Concertación", asegura. Además, habla de su relación con la elite chilena.
Fotografía: Nicolás Abalo
Max Marambio entra apurado a su oficina, amplia y luminosa, situada en el piso 16 del Hotel Marriott. Ahí está el centro de operaciones del holding International Network Group (ING), grupo de empresas que él dirige. La escena no es una excepción en la vida reciente del jefe político de la campaña presidencial de ME-O, pues su nuevo rol ocupa gran parte de su tiempo. Hoy está presente en todas las decisiones que se adoptan allí, lo que queda en evidencia en los múltiples llamados que recibe en el Hotel Marriott. Se dice que su opinión ha sido determinante para no negociar con Eduardo Frei.
En esta entrevista, Marambio habla sobre la campaña de ME-O, sobre sus rivales, se explaya sobre la elite chilena y también se refiere a Cuba y a Chávez.
-¿Es usted el mentor de Marco Enríquez-Ominami?
-Eso es un cumplido que no se corresponde con la realidad.
-Algunos piensan que usted sería para el diputado lo que fue el senador Camilo Escalona para la presidenta Bachelet.
-No soy el mentor de Marco. Soy una persona que lo ayuda y apoya. Y que, por sobre todo, lo quiere mucho. No tengo agenda propia en esta elección y pienso volver a mis ocupaciones propias después de que él sea investido presidente.
-¿Usted está sentado a la izquierda en la mesa de ME-O?
- No importa cómo nos sentamos, sino cómo nos paramos.
-Tengo entendido que usted conoce a ME-O no desde hace mucho, pese a la historia política que los une ¿por qué no se había acercado antes?
-Yo conozco a Marco de toda la vida, aunque nos encontramos recién hace unos años. Lo que sucede es que ambos vivimos mucho tiempo fuera de Chile. Pero el día en que nos encontramos, nos sentimos como amigos de siempre. Son circunstancias que se dan naturalmente y uno no sabe cómo explicarlas, pero tienen base en la historia también, porque yo era amigo de Miguel, su padre. Marco se parece mucho a él físicamente.
-Se dice que usted fue uno de los más convencidos de impulsar su candidatura presidencial.
-Creí desde un principio en su proyecto, en su capacidad de llevarlo a cabo, en su decisión y en su convicción. He aprendido mucho de él, de su forma de ver la vida y nuestro vínculo, y lo digo con humildad, proviene de una historia y de una cultura común que compartimos. Al final del año pasado me contó de sus aspiraciones de ser candidato a la Presidencia. Y me explicó su intento de tratar de mejorar Chile. Le duele el clasismo de nuestro país y se escandaliza con la pobreza y desigualdad que aún persiste o porque la gente vive segregada en barrios.
-Pero él vive en La Dehesa.
-No, él vive en Lo Barnechea.
-¿Hay mucha diferencia?
-No es más ni menos importante, sólo es para ser exacto... Bueno, entonces me pareció estupenda la inquietud que me planteaba Marco y le respondí Ok. Un día me dijo: "ayúdame a concretar esta historia". Hablé con mi mujer y me embarqué en cuerpo y alma. No tengo jefe desde hace 30 años, me he movido a mi propio ritmo. Ha sido una experiencia notable haberlo acompañado en esta campaña y tener jefe después de tanto tiempo.
-También le ha brindado apoyo económico.
-Por cierto, he colaborado con la campaña en la medida que la ley lo permite. Pero ésa ha sido la menor de las contribuciones. La más valiosa para mí es mi propio tiempo: a esto le dedico más tiempo del que le he dedicado a cualquier otra cosa en muchos años.
-Sin el apoyo económico que ha recibido ME-O ¿habría despegado en las encuestas?
-Los recursos económicos, que son muy importantes en cualquier candidatura, han sido muy difíciles de obtener y son claramente insuficientes. Si usted mira a su alrededor no es fácil que encuentre un cartel, un afiche o una gigantografía de Marco. Por eso sentimos que sus logros son una proeza sin precedentes.
-¿Hoy se define como un socialdemócrata?
-No, soy de izquierda progresista.
-Es un hecho curioso, por decir lo menos, que un candidato que es de izquierda, como ME-O, tenga tantos votos de la derecha…
-Es un fenómeno que tiene que ver con la forma cómo está cambiando la sociedad. Insisto: la lógica de la guerra fría ya no cabe en este país. La presidenta Bachelet tiene 80% de respaldo y no hay 80% de gente de izquierda en Chile. El apoyo a la presidenta tiene un componente de personas de la centroderecha, al igual que una parte de la adhesión que recibe Marco.
-Pero es curioso ver sentados en una misma mesa a Andrés Pascal Allende con Paul Fontaine, por ejemplo.
-Concedo que puede parecer extraño. Pero yo creo que todos; tenemos absolutamente claro cuál es el ethos de la candidatura. En todo caso, ellos no son los más representativos del grueso de los adherentes de Marco.
-Son dos figuras relevantes…
-Son como los polos.
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