"No me gustan todas las propuestas de Marco, pero tengo una cercanía personal con él", señala Urzúa. El empresario es parte de un grupo de la elite económica que se ha sumado a las filas del cineasta por amistad, simpatía, deseos de un cambio de gobierno y por la vanguardia que él representa. Aunque no dejan de lado ciertas contradicciones y diferencias en temas económicos y de visión histórica con su candidatura.
Muchos de los MEO-piñeristas están con las posturas liberales del abanderado en lo valórico, pero no están dispuestos a aceptar algunas de sus propuestas económicas, como la reforma tributaria -que busca subir los impuestos a las grandes empresas de un 17% a un 30%, entre otras medidas-. En general, el apoyo de este grupo a Enríquez-Ominami se debe a la distancia que hay entre un candidato nuevo y los rostros conocidos de Frei, Piñera y Arrate.
Bellolio, por ejemplo, quien trabajó con el ex senador RN, decidió apoyar al diputado por tres razones: renovación, por ser liberal y por su transversalidad: "Todo el mundo esperaba que esta elección se decidiera entre quien hablara de más mercado y de más Estado, pero la clave estaba en hacer protagonista a una nueva generación. Siempre abogué por ello, y por eso quien más me representa generacionalmente es Marco".
Pero el traspaso de los votos de Enríquez-Ominami a Piñera también tiene otro componente: un voto anti-Frei, y con diferentes matices. "El voto por ME-O lleva implícito un mensaje: rechazo a la Concertación y a Frei. Su adhesión en segunda vuelta a Piñera es un voto por el 'mal menor'", asegura el director Adimark, Roberto Méndez.
Ése es el caso de Francisco Urzúa, quien explica que "en segunda vuelta votaría por Piñera, porque lo prefiero antes que a Eduardo Frei". En la misma situación está Sebastián Díaz (39), empresario e ingeniero comercial, quien el 2005 votó por el ex presidente de RN y en diciembre lo hará por el candidato independiente: "La razón principal por la que voto por ME-O es porque no quiero que salga Frei. Quiero que salga gente nueva, lo que más me interesa es que haya cambio".
"Las tres cosas que ME-O representa en un 100% -renovación, liberalidad y transversalidad-, Piñera las representa en un 50%. Para mí la segunda vuelta no va a ser una cuestión desastrosa, donde yo voy a tener que ir a votar con un nudo en la guata o tapándome la nariz", asegura Cristóbal Bellolio, abogado y miembro de Independientes en Red.
Y eso no es todo. Existe un votante MEO-piñerista que se presenta con menor frecuencia y que escapa a los cánones clásicos de la política chilena. Se trata de personas que históricamente han votado por la Concertación y ahora no votarían ni en segunda vuelta por el senador DC. "Algunos de ellos han votado por el oficialismo, pero sólo porque admiraban a figuras como Ricardo Lagos o Bachelet", asegura un cercano a Frei. En esa situación está el sociólogo y economista Daniel Brieba, miembro de Independientes en Red y estudiante de doctorado de Oxford: en 1999 votó por Lagos.
Hay personas, como Brieba, para quienes virar hacia la derecha, después de apoyar al diputado, no representa problema: "Nunca ha pertenecido al 'mundo piñerista'", explica. Y agrega: "Ambos candidatos tienen virtudes y defectos, y en toda elección hay que aceptar que no existe el candidato ideal que lo represente a uno perfectamente. Y segundo, porque la distancia ideológica entre ambos, si bien existe, no es sideral".
Bellolio tampoco se complica. Asegura que su generación aprendió "a no ver el mundo entre los buenos y los malos. Desde el punto de vista político, no lo veo como volver al redil, porque tampoco me he movido tanto. Mi tribu familiar y social es de derecha, pero en mi corta trayectoria siempre me he distinguido por estar a la izquierda de la derecha tradicional y ser un poco díscolo".
Y agrega: "Las tres cosas que ME-O representa en un 100% -renovación, liberalidad y transversalidad-, Piñera las representa en un 50%. Pero en otros puntos de ME-O, como la justificación de Venezuela o la negociación interempresas, yo estoy más cerca de Piñera. Por lo tanto, para mí la segunda vuelta no va a ser una cuestión desastrosa, donde yo voy a tener que ir a votar con un nudo en la guata o tapándome la nariz".
Pero no para todos los MEO-piñeristas es así de fácil. Otros miembros de este grupo "transversal", que prefirieron no dar sus nombres, reconocen las dificultades de regresar al sector al que pertenecieron -ya sea al mundo de la derecha o de la Concertación-, donde en muchos casos fueron tildados de "traidores". "Seguramente nos aceptarán de buena gana -explican-, porque necesitan nuestros votos. Sabemos que seremos mirados como personas acomodaticias, que se mueven de acuerdo a la corriente".
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