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El halcón

  • Fecha: 07 11 2009
  • Sección: Política
  • Comentarios: 3

-Definamos el perfil de aquellos a los que convocarían para dar señales de gobernabilidad.

-Tienen idoneidad técnica. Tienen, muchos de ellos, probadas credenciales de interés en temas públicos. No todos son Concertación. Hay una tremenda cantidad de profesionales -hemos conversado con muchos de ellos- de excelente nivel, que hoy no están en Chile y que, claro, podrías definirlos tradicionalmente como Concertación o como Alianza, pero que ahora podrían identificarse con una tercera fuerza.

-¿La definición entonces es "la selección de los mejores"? Está un poco gastado el concepto.

-Pero es súpersincero y sensato. Existe gente preparada para cada uno de los puestos y cargos que tiene el Estado.

-¿Y sólo buscarían fuera de los partidos?

-No... son todos bienvenidos.

-ME-O ha declarado sus diferencias con las actuales directivas de los partidos. ¿Cabe esperar, en el escenario de que pase a segunda vuelta, que se venga la noche de los cuchillos largos?

-La Concertación no se ha caracterizado por vivir su proceso de manera acelerada, ni rápida, ni sintética. Son instituciones de larga data la mayoría de ellas; no creo que pueda venir una debacle. Lo que sí, Marco va a tener mucho que decir en muy poco tiempo. Los partidos tendrán que resolver internamente esas heridas, pasarse esas cuentas. Lo importante es que lo hagan de la forma más sana posible. No creo que pase nada de la noche a la mañana. Cada uno vive ya su propio proceso: algunos de extinción, otros de desintegración. Lo que sí es dable esperar es que mucho del corazón que está detrás, que hoy ha estado representado por una diversidad de partidos, sí esté a disposición de un trabajo de segunda vuelta.

Statu quo vs. cambio

-¿En qué se transforma ME-O al día siguiente de perder en primera vuelta?

-De más está decir que ése es un escenario en el que no nos ponemos.

-Es impensable que esa posibilidad no esté en el análisis de un trabajo serio.

-Y por lo mismo creemos que no sucederá. Vemos esto mucho más parecido al fenómeno Ravinet que a otra cosa. Ravinet actuó con soberbia. Ninguneó y trató de perro chico a Zalaquett. Independiente de las cifras, aquí hay una fuerza que se ha adelantado a todos. Los analistas han tenido que ir ajustando cada dos meses sus proyecciones. Ahora, la pregunta es tan compleja como el escenario de segunda vuelta para los partidos de la Concertación. Es decir, hay que descremar qué de todo esto es un movimiento relativamente consolidado y qué no lo es. Y, en ese sentido, la expectativa para el que se quede en primera vuelta estará dada por las apuestas que haga. No nos hemos puesto en ese escenario, y no nos vamos a poner.

-Francisco de la Maza decía en El Mercurio que bajo ninguna circunstancia ME-O tenía que negociar con Frei o Piñera, porque si lo hacía se perdería como fenómeno.

-La gran diferencia entre los candidatos ya no es el Sí o el No, sino que sólo uno de ellos no tenía edad para votar en 1988. La pelea simbólica de esta elección es quiénes representan lo viejo y nuevo, la división entre statu quo y cambio. En ese eje estamos mejor posicionados que nadie. ¿Cuán creíbles serán las estructuras partidarias de la Concertación y la derecha para encarnar esa demanda? Nosotros, hasta ahora, estamos siendo creíbles. Y a partir de esa credibilidad es que pasaremos a segunda vuelta. El "legado" de esta candidatura es dejar el siglo XX atrás porque vivimos en la era de la conversación. Ya no estamos dispuestos a ser sermoneados. Marco se disparó porque es el único dispuesto a conversar, y eso la gente lo reconoce. Eludir la conversación es la marca típica de la política 1.0 que ya dejamos atrás cuando elegimos a Bachelet. No creo que vuelva.

Carlos Ominami nos ilustró tempranamente: "Ojo, que las campañas de segunda vuelta hacen que uno pierda la primera". Nuestro principal escollo es ganarle al segundo más fuerte. Y en ese sentido, Frei es la primera posta. -¿Y en segunda vuelta? -Decimos "la derecha no" y ya está hecho.

-Dentro del comando hay diferencias respecto de negociar o no. Ya se habla de halcones y palomas. Y curiosamente quienes están por acercarse a la Concertación son quienes aparecen más vinculados al statu quo, como el mismo Carlos Ominami.

-No es una diferencia tan importante. El que uno tenga maneras distintas de aproximarse a las cosas no es un problema en este caso. Recordemos además que Carlos, que sintetiza casi el paradigma de uno de estos sectores, dejó su partido y su cupo por sumarse a esta candidatura.

-Se puede pensar que Ominami preferiría negociar, porque si su hijo pierde, se queda fuera de cualquier opción.

-¡Pero él apostó por la candidatura cuando ni siquiera tenía opciones numéricas para pasar a la segunda vuelta!

-Era su hijo...

-Ante la dicotomía, optó por el proyecto que su hijo encabeza. Así que tampoco es tan negociador compulsivo. En ese minuto no negoció. Se sumó a un cambio súperbrutal, desde la perspectiva de lo que él construyó. Es uno de los arquitectos de la Concertación.

-¿Administrar esas diferencias hasta dónde puede tensionar internamente al comando?

-Algunos centímetros más por columna, porque es interesante para los medios. Desde la perspectiva nuestra, no es un gran tema.

-¿Han tenido acercamientos con gente como Guido Girardi, quien se ha mostrado proclive a negociar con ME-O?

-No. Categóricamente no.

-Él les ha hecho varios guiños...

-Ésa es la forma que tiene de hacer política Guido Girardi. No le veo nada de raro. Pero no tiene un correlato con algún espacio abierto para eso en la candidatura.

-¿Cree en la convicción de Girardi o ve oportunismo?

-Prefiero suponer las mejores intenciones. La sobrevivencia de cualquier partido está en mantener sus adhesiones en el tiempo. Y dadas las cosas, la mayoría de los dirigentes partidarios estará pensando cómo será el día siguiente. Pero, sea por convicción u oportunismo, no hay un espacio para esa negociación.

-No son pocos los que creen que las diferencias programáticas al interior del comando podrían hacer inviable un gobierno de ME-O.

-Discrepo. Para nosotros, esa diferencia no es un problema, es una ventaja. Además, fuimos los primeros en presentar programas y propuestas programáticas, con ejes centrales: la reforma tributaria, la educacional y la reforma del régimen político. De esos tres buques madres emana una enorme cantidad de externalidades, de efectos que están concadenados. En eso, la candidatura no solamente es viable, no sólo tiene altos niveles de acuerdo, no sólo tiene respaldo técnico, sino que además es creíble.

-Alvaro Díaz escribía en The Clinic que Marco es ideal para salir a comer o encontrárselo en las vacaciones, pero no para gobernar. Y que detrás suyo no aparecen los creadores, los trabajadores serios y dedicados. No es el único que tiene esas dudas.

-¿Que no se ven los trabajadores serios tras él? Lo invito una semana al comando. Ninguno de nosotros habríamos calificado para la lista de los "garantes de la gobernabilidad" que se nos solicita; en ningún otro espacio habríamos asumido las funciones y responsabilidades que hemos asumido. ¿Estábamos preparados? Parece que sí.

* Directora de Radio Duna

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N° 2042, 28 de mayo de 2010

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