Por: Cony Stipicic*
Hombre clave en la campaña de Marco Enríquez-Ominami, dice que en cualquier otro comando ni siquiera lo habrían dejado servir el café. Camilo Feres no está dispuesto a mover un dedo para acercarse a la Concertación ni para negociar. Tampoco se pone en el escenario de llegar sólo hasta diciembre y está seguro de que le ganarían a Piñera en segunda vuelta. Algo que, afirma, el candidato de la Alianza no ha sopesado debidamente.
Fotografía: Juan Pablo Sierra
En enero de este año, durante una entrevista en el programa Terapia Chilensis de Radio Duna, Marco Enríquez-Ominami explicaba a sus escépticos interlocutores por qué un rebelde como él pensaba que alguien podría tomarse en serio su incipiente aventura presidencial. Lo suyo más bien parecía un gustito que venía a desordenar un escenario plano y poco resuelto. Un tonillo desafiante no hacía nada de mal, pero poco, muy poco, hacía presuponer entonces que en pocos meses el diputado -de apenas 35 años- le restaría al oficialismo una tajada importante de votos. La necesaria para asegurarse el triunfo.
Hace justo un año, cuando la trama del candidato era apenas una idea loca, el periodista Camilo Feres (32) lo escuchó y enganchó con su discurso. Se instaló con ME-O a diseñar un trabajo comunicacional para "aumentar la densidad de su propuesta política". Su imagen era la del díscolo farandulero y el análisis apuntaba a que cualquier cosa que quisiera hacer en el ámbito político "requería que tomara un camino de ampliación de su espectro", recuerda Feres, convertido hoy literalmente en la sombra del diputado y tributario de buena parte de los elogios por el exitoso diseño de la campaña.
-¿Hace un año, ME-O pensaba en la posibilidad de transformarse en candidato a La Moneda?
-Sí, yo siento que sí. Cuando conversé con Marco tenía esa idea. No la veía como algo descabellado. Decía: "Ésta es una carrera con una serie de etapas, y la culminante es la Presidencia de la República. Si no la corro, estoy en otra carrera". Esa mirada lo define mucho como personaje.
-¿Y cuál fue el diagnóstico profesional de Camilo Feres, dada la imagen de díscolo de ME-O? Podría haber pensado que simplemente se había "pegado en la cabeza".
-Sí, pero inmediatamente me pareció interesante. Esto se sitúa en el contexto de una conversación sobre el estado de la política, sobre cuáles eran los caminos que se abrían, qué significaba Bachelet en ese minuto. Un debate en el que Marco estaba más ajustado que yo a lo que finalmente ha sucedido. Olfateó mucho mejor el hecho de que, más allá de los problemas que ha enfrentado, el aporte simbólico de este gobierno terminaría siendo la despenalización de la innovación. Me lo dijo con esas palabras...
-¿La despenalización de la innovación?
-Yo pensaba en ese minuto que existía una cierta añoranza de figuras más paternales, como Lagos, en contraste con la cosa maternal de Bachelet… el clásico péndulo. Marco me dijo: "No, lo que Bachelet hizo fue despenalizar la innovación y lo que sigue de aquí en adelante es seguir en ese camino". Finalmente, y después de una etapa donde hablar de cambio parecía una locura dados los niveles de aprobación presidencial, hoy nuestro eslogan es "Sigue el cambio".
-La primera tarea fue hacer viable su candidatura...
-Sí, lograr que esa sonrisa que a muchos le sacaba su opción se fuese transformando en una promesa interesante. Teníamos que pelear esa resistencia. Nos abocamos a instalar la idea de que, más allá de todos los cálculos que se hicieran, no íbamos a negociar. Ésta no era una fórmula para llegar al Senado ni mantener un cupo. Se trataba efectivamente de llegar a diciembre. Además, por cómo se estaban dando las cosas y por los candidatos que había, contábamos con que ésta iba a ser una elección tremendamente aburrida. Y, por tanto, un pésimo negocio para los medios. Finalmente, sorteamos la primera barrera. De ahí en adelante, el tema fue quiero competir, quiero debatir y, ahora, quiero ganar.
-¿Por qué confrontar a Frei, más que colaborar o simplemente ignorarlo?
-No se trata de Frei. Hay dos planos: el político y el electoral. Desde el punto de vista electoral, no nos perdemos: tenemos una campaña de primera vuelta. Pensamos en la segunda vuelta porque estamos seguros de que vamos a estar ahí, pero no estamos haciendo nada por ella. No queremos que nos pase lo que a Lionel Jospin (quien quedó fuera de carrera frente a Jacques Chirac por la irrupción de Jean-Marie Le Pen). Carlos Ominami nos ilustró tempranamente en eso: "Ojo, que las campañas de segunda vuelta hacen que uno pierda la primera". Nuestro principal escollo es ganarle al segundo más fuerte. Y en ese sentido, Frei es la primera posta.
-¿Y en segunda vuelta?
-Decimos "la derecha no" y ya está hecho.
-Tanto Frei como Piñera ignoran a ME-O.
-Piñera tímidamente nos pega un par de raspacachos, pero todavía no toma en serio que la gran diferencia entre que pasemos nosotros o Frei es que con nosotros no tiene posibilidades de ganar. Marco tiene una cantidad de votos que en otras circunstancias se van a Piñera. Entonces, su único espacio de crecimiento es que nosotros no pasemos en diciembre. Sin embargo, ahí está: entre que nos pega y nos ningunea. Frei ha caído también en eso.
-Ésa es la consideración electoral. ¿Cuál es la política?
-Que Frei y Piñera son lo mismo. Son representantes del mismo esquema, de la misma dualidad que tiene capturada a la política, y que ha redundado en el desprestigio, en la falta de adhesión a los dos grandes bloques, en la escasa representación y representatividad de los partidos.
-Si ME-O pasa a segunda vuelta, ¿negociarán con la Concertación para garantizar gobernabilidad y derrotar a Piñera?
-Yo creo que ese escenario no llegará. Es otro tema que quedará añejo, ya no cuadra dentro de la lógica que se observa en las encuestas.
-Insisto: para pelear en segunda vuelta, ME-O tiene que mostrar con quién gobernará. Hoy no tiene gente suficiente para dar garantías.
-Pero yo creo que no hay candidaturas que las tengan.
-Frei y Piñera le llevan ventaja en eso…
-No sólo sabemos que contaremos con los equipos necesarios, sino que sabemos que hay muchos ahí donde otros no han mirado. En nuestro comando todos los que estamos en la primera línea -y hacemos una trabajo que no por nada ha sido reconocido- no habríamos tenido espacio ni para servir los cafés en ninguno de los otros comandos. De eso se trata el recambio, no de un ejercicio generacional simple o de poner topes de edad a los cargos.
-¿De quiénes hablamos? ME-O se la ha jugado por dar nombres que, al final, no se han integrado al comando.
-Hablo de los comentaristas, columnistas, expertos en políticas públicas, miembros de los think tanks, que hoy no están en la política activa y que tampoco participan decididamente en el Estado.
1 | 2 | Siguiente »
¿Quieres comentar? Inscríbete, es gratis. Si ya eres miembro, Ingresa.
por: Cony Stipicic H.
Comentarios 1
por: Fernando Vega
Comentarios 1
por: Jorge Navarrete*
Comentarios 0
por: Cony Stipicic H.
Comentarios 4
por: Cristóbal Aninat y Gregory Elacqua*
Comentarios 0
por: Mario Waissbluth
Comentarios 0
por: César Barros*
Comentarios 1
por: Antonio Díaz Oliva
Comentarios 0
por: Enrique Mujica, Director
Comentarios 0
por: Victoria Massarelli y Martín Vinacur
Comentarios 1
Los datos entregados son de exclusiva responsabilidad de quien los emite. Los comentarios enviados están sujetos a los criterios editoriales de Qué Pasa.
Se prohíbe expresamente la reproducción o copia de los contenidos de este sitio sin el expreso consentimiento de Consorcio Periodístico de Chile S.A.