Desde que fue designado en marzo en la SVS, éstas son las sanciones más bulladas que ha emitido Fernando Coloma.
De la mano de Montaner y Guzmán, en apenas un año y medio, Lemon Financial experimentó un fuerte crecimiento, que la llevó a escalar del puesto 24 al séptimo entre los agentes bursátiles locales. En octubre del 2003, poco antes de que fuera absorbida por la aseguradora EuroAmerica, la empresa de Casares tenía una participación de mercado en torno al 5%, movía cerca de $ 30 mil millones en acciones, $ 7 mil millones en simultáneas y tenía en custodia valores por US$ 80 millones.
Entonces la familia Davis se interesó. Tras seis meses de silenciosas negociaciones con Casares y sus dos principales ejecutivos, cerraron el trato por algo más de US$ 2 millones. No todos quedaron contentos. "Éramos cinco gerentes, pero sólo Montaner y Guzmán participaron de las conversaciones con EuroAmerica. Yo me enteré por la prensa de la venta y que además ellos ingresarían como socios a la nueva compañía", recuerda un ex profesional de Lemon.
Decididos a ampliarse de su tradicional negocio de seguros hacia una organización financiera al estilo de los grandes conglomerados mundiales, EuroAmerica compró Lemon en octubre de 2003. El fundador del grupo, Benjamin Davis, y su hijo Nicholas cerraron el negocio.
Para asegurar el éxito trajeron a gran parte del equipo comandado por Montaner y Guzmán, quienes además se quedaron con el 5% de la sociedad cada uno, que pasó a llamarse en diciembre de ese año EuroAmerica Corredores de Bolsa.
Los resultados de los tres primeros años les dieron la razón: una vez más, la dupla era protagonista de un crecimiento vertiginoso. De ostentar un pobre lugar 24 en el ranking de corredoras, EuroAmerica pasó al cuarto, con recursos en custodia por US$ 700 millones.
Acostumbrados a surfear con destreza los vaivenes de la bolsa y los sofisticados mercados financieros, la dupla impuso su estilo en EuroAmerica. Aprovechando el rally bursátil comenzaron a desarrollar el concepto de retail, es decir, el segmento de personas con pequeño patrimonio que apostaba por primera vez en Bolsa. El término retail financiero que usaban para explicar su modelo de negocios comenzó a hacerse habitual.
Según diversos operadores de bolsa, el apetito por el riesgo caracterizaba a la dupla. Y muchos comenzaron a mirarlos con suspicacia. Algunos actores del mercado financiero decidieron distanciarse del estilo Montaner-Guzmán. De hecho, en la actualidad existen compañías que prefieren no transar con ellos o no contratar a ejecutivos que hayan pasado por su escuela.
Para ello fue fundamental el alto grado de exposición pública que tuvo esta sociedad, en especial Montaner, quien conducía el programa diario de finanzas personales "Sáquele Partido a su Dinero" en la TV por cable.
La gestión iba en alza. Sus atrevidas y publicitadas movidas pusieron a EuroAmerica en el centro: la compra del 14% de Colo Colo, la apertura en Bolsa del club deportivo Universidad de Chile -en conjunto con LarrainVial- y la colocación de un paquete accionario de Sudamericana de Vapores por US$ 305 millones en el 2005 despertaron la admiración de muchos.
La dupla apostó además por la descentralización de sus oficinas e inauguró varias sucursales en regiones. Aunque muchos aplaudieron esta idea, otros criticaron el modo en que se llevó a cabo. "Cuando abrieron la sede en Concepción, levantaron a 20 ejecutivos de Banchile. Les ofrecieron un sueldo tres veces mayor y con ello capturaron una importante cartera: a los clientes les otorgaban todo tipo de facilidades para operar", se queja un ex gerente del banco de los Luksic.
Pese a los éxitos, las críticas comenzaron a proliferar. Una persona que trabajó con ellos en esa época asegura que lo que más caracteriza a esta dupla es su fuerte amistad. "Hay una extrema confianza, no hay límites entre ellos, lo cual no es bueno en este tipo de empresas, que requieren un alto nivel de control y cortafuegos", agrega.
Su ágil forma de operar repercutía en su modo de trabajar. La investigación de la SVS y las querellas presentadas en su contra dan cuenta de la existencia de contratos sin firmar, documentación desaparecida, extraviada o sin los respaldos necesarios.
Según diversos operadores de bolsa, el apetito por el riesgo caracterizaba a la dupla. Y muchos comenzaron a mirarlos con suspicacia. Algunos actores del mercado financiero decidieron distanciarse del estilo Montaner-Guzmán. De hecho, en la actualidad hay algunas compañías que prefieren no transar con ellos o no contratar a ejecutivos que hayan pasado por su escuela.
Esta imagen se complicó aún más cuando comenzaron a conocerse las querellas presentadas por los Davis. Los acusaban de estafa, supuesta apropiación indebida, honorarios pagados no autorizados, préstamos no autorizados y hasta de haberse "concertado para delinquir, realizando múltiples y complejos actos para eliminar u ocultar los rastros de sus delitos", como figura en uno de los escritos.
Manuel Bengolea decidió marginarse del negocio que tenía con Montaner y Guzmán y hacer efectiva una opción de venta que tenía. En noviembre del 2008, el fundador de Fit se deshizo de su 17,5%. "Salí porque no compartí la manera en que estaban operando (…) no comparto el nivel de riesgo que asumen para sus clientes", explicó en ese momento.
Montaner y Guzmán han respondido que todo eso es falso. "EuroAmerica Corredores de Bolsa era una sociedad anónima, que tenía un directorio, integrado por gente con experiencia, que sesionaba mensualmente y que recibía información de distintas fuentes", sostiene Montaner en su defensa. A eso se suma que un grupo de sus clientes les son muy fieles. Uno de ellos argumenta que confía plenamente en su gestión: "Tienen buen ojo, se manejan muy bien, están informados. Lo que hicieron con Patagon, EuroAmerica y FIT demuestra que son todoterreno", dice.
Hasta comienzos del 2007, la relación entre la dupla Montaner-Guzmán y EuroAmerica era excelente. Pero bastó que la dirección superior de auditoría de la compañía de los Davis detectara irregularidades para que todo terminara. Y mal.
El directorio de la firma consideró que le habían ocultado información relevante. El 4 de mayo de 2007, Montaner fue despedido. Al mes siguiente se le pagó una indemnización por $ 160 millones. En su reemplazo, Roberto Guzmán asumió la gerencia en forma interina por tres meses. Transcurrido ese tiempo también renunció, pero sin indemnización.
En ese momento, se atisbó el único quiebre en la dupla. En un reportaje de Qué Pasa, publicado en noviembre del 2008, el entorno de Guzmán afirmó que él tenía una atenuante: siempre se desempeñó como gerente de inversiones y sólo asumió como "gerente general interino" durante tres meses. Y, precisaban que Guzmán "renunció voluntariamente a la firma de corretaje, mientras Montaner fue despedido".
Pero las posibles discrepancias eran aparentes si se toma en cuenta que la dupla no tardaría mucho en reunirse nuevamente. A fines de julio, Montaner se asoció con Hemyr Obilinovic y Manuel Bengolea en Fit Research Corredores de Bolsa. Luego, Guzmán se integró al nuevo negocio. La inauguración de la compañía fue en diciembre de ese año, y en 2008 ya tenían siete sucursales a lo largo de Chile, ocupaban el lugar número 19 en cuanto a montos transados y su objetivo era convertirse en el mejor banco de inversión de Chile en un plazo de 10 años.
Además, se llevaron a la mitad del equipo de EuroAmerica y a parte importante de su cartera.
Sin embargo, las pérdidas gatilladas por operaciones simultáneas pusieron en jaque sus planes. La SVS las calculó en $ 315 millones. Para paliar el déficit y capitalizar a la corredora, los socios de Fit decidieron hacer un aumento de capital. La idea era levantar $ 2.100 millones, pero no todos estaban de acuerdo: Manuel Bengolea decidió marginarse del negocio y hacer efectiva una opción de venta que tenía. En noviembre del 2008, el fundador de Fit se deshizo de su 17,5%. "Salí porque no compartí la manera en que estaban operando (…) no comparto el nivel de riesgo que asumen para sus clientes", explicó en ese momento.
El mercado los acusaba de caminar de la mano por el filo de una navaja y arriesgar demasiado el dinero de sus clientes.
Sin embargo, pese al complicado momento judicial que hoy viven Montaner y Guzmán, su abogado, Sebastián Reyes, dice que sus clientes están confiados y muy unidos. "Cuentan con el respaldo del directorio de Fit y hasta el momento no ha existido ninguna estampida de clientes. Nuestra corredora tiene tres años de existencia y en todo este tiempo nunca han existido reclamos de clientes por nuestras actuaciones. Eso nos deja muy tranquilos", dice.
Entre sus cercanos, las acusaciones en su contra las interpretan como una ofensiva de los Davis. Quienes conocen a los dueños de EuroAmerica, aseguran que Benjamin Davis no perdona todavía a Montaner y Guzmán el mal rato ni las altas sumas de dinero que tuvo que desembolsar para reparar a sus clientes por las irregularidades cometidas por la dupla. Hoy, en las corredoras de bolsa, se comenta que la pelea es frontal.
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