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Segundo aire

  • Fecha: 16 07 2010
  • Sección: Negocios
  • Comentarios: 0

No sentarse sobre billetes

Andrés y Jorge Ergas son la segunda generación empresarial de una historia iniciada por Jacob Ergas hace más de 50 años. El empresario es conocido en el mercado por ser un hombre que mira a largo plazo y que siempre está buscando nuevas tendencias para apostar ahí sus fichas. Una de sus frases es que "es más inteligente hacer negocios, invertir, crecer y seguir pensando y diversificar, que sentarse sobre billetes".

Hasta ahora ese dinamismo ha sido más visible en el área inmobiliaria, donde se le considera un genio a la hora de descubrir nuevos barrios.

Por eso está tan entusiasmado con la nueva etapa que comienza el grupo. "Disfruto y me apasiona hacer negocios, independiente del tamaño o complejidad que presenten. El hecho de desarrollarlos es lo que me gusta. Hubiese sido imposible para mí hacer negocios por más de 50 años si no me apasionara tanto", dice.

El origen de la fortuna familiar se remonta a una pequeña fábrica de ropa que el empresario, de origen judío sefardí, abrió en los años 50. Pero fue la casa de cambio, situada en pleno centro de Santiago, la verdadera catapulta a las grandes ligas del negocio financiero local. Siempre en asociación con su hermano, Isaac, quien murió en 1992, creó una financiera, en la que fue socio de Marcelo Calderón, la familia Avayú y Moni Ergas. Luego entró como socio al Banco Israelita y después en el Banco O´Higgins. De ahí vendrían el Edwards -al que ingresó en 1986- y el Banco de Chile, institución en la que posee el 5,82% de la propiedad (es el tercer mayor accionista después de los Luksic y el Citi).

Pero su carrera no sólo se centró en lo financiero. Trajo a Chile la representación de las marcas de automóviles BMW, Mitsubishi y Seat,  y fue por algunos años el propietario de la licencia de Pepsi en el país. En los tiempos de la Unidad Popular decidió emigrar a Estados Unidos, pero regresó en 1975 y, siempre con su hermano, tomó el control de la corporación Kappes, una de las mayores firmas de seguros del país. A principios de los 80 decidieron vender esa compañía e invertir en activos inmobiliarios.

Su hijo Andrés siguió sus pasos en el mundo financiero. Partió con un factoring y luego lideró la apertura de HNS, uno de los primeros bancos de nicho del país, que vendió en 2007 al holandés Rabobank, por una cifra que, según la industria, bordeó los US$ 50 millones. Sin embargo, el turismo lo capturó. Desde hace por lo menos cuatro años, que parte importante de su tiempo lo pasa a bordo del lujoso yate "Atmosphere", que recorre los fiordos de las Patagonia, o explorando las nuevas ubicaciones que la empresa Nomads pretende abrir en San Pedro de Atacama, la cordillera de la zona central del país y el extremo austral de Chile.

-¿Cómo compatibilizan la continuidad en los negocios familiares con las nuevas inversiones que desarrollan?

Andrés Ergas: Tenemos la fortuna de estar sentados sobre algo que creó mi papá en un inicio, que luego nosotros continuamos y a lo que ahora venimos a agregarle nuevos proyectos. No venimos a inventar la pólvora. Lo haremos de una manera diferente, cuidándonos de guardar todo lo que tenemos y que nos siga yendo bien. Pero ahora con un apetito un poco mayor por descubrir e investigar cosas nuevas.

"Al año tenemos que mirar entre 30 y 40 proyectos. Luego, hacer una lista corta de cinco a diez para analizar en profundidad. Y, mínimo, tratar de concretar dos o tres". dice, Andrés Ergas.

Jacob Ergas: Efectivamente, hay una visión de futuro. Pero la familia tiene un legado que no queremos desconocer, una gran herencia con importantes atributos. Y es desde esa plataforma que Andrés quiere comenzar a construir y agregar valor a los negocios futuros.

Minoritarios y globales

A Jacob Ergas le gustan los socios. En casi todos los negocios en los que participa se preocupa de entrar acompañado. Estuvo ligado a Benjamín Paz -en Paz Froimovich y Movicenter-, compartió proyectos con la familia Menéndez Ross, los Grass de Socovesa, además tuvo partners internacionales, como American Express y GE Capital.

Por eso, en los nuevos emprendimientos del clan irán acompañados. "No buscamos una estrategia de control. No queremos ser mayoritarios y, por lo general, si nos ofrecen un negocio, traemos a uno o más socios de la mano, que creemos que pueden aportar", comenta Andrés.

Ya están en conversaciones con varios. Aunque prefieren no dar mayores detalles porque tienen firmados contratos de confidencialidad, adelantan que planean un nuevo emprendimiento con uno de los mayores grupos empresariales de España, y que se han acercado a inversionistas coreanos y franceses.

Desde sus cuarteles centrales en el cuarto piso de un edificio en calle Del Inca con Américo Vespucio, el grupo ya recluta nuevos talentos para formar un departamento de estudios. En la mira están inversiones en salud, educación y energías renovables.

"Nos encanta operar en forma global. En un mundo ideal, nos gustaría sentarnos en una mesa bastante internacional y no 100% chilena. Ésa es una de nuestras fortalezas. Tenemos un network potente hacia afuera y podemos agregar un ingrediente de internacionalización en empresas que, de alguna manera, estén topadas acá en Chile", sostiene Andrés. "Buscamos negocios que sean escalables. Existe mucho potencial de crecimiento. Chile es chico y buscamos escalabilidad aquí y fuera del país", agrega Klas.

-¿Cuál es el perfil de socios que buscan?

Andrés Ergas: Nos da lo mismo. Estamos asociados a los más grandes y podemos hacerlo también con los más chicos. Tenemos afinidad con socios de círculos cerrados y abiertos. Lo que sí, no nos gustaría asociarnos con personas que tengan prácticas muy diferentes a las nuestras.

El nuevo gobierno

Los nuevos bríos de los Ergas están asociados directamente al momento económico y político que vive el país. Los miembros del clan están optimistas con el nuevo gobierno.

"Estoy contento. Creo que vamos en buen camino para cerrar la brecha que existe desde hace tiempo entre el sector público y el privado en términos de exigencia, desempeño y nivel salarial. Ésta es una gran oportunidad para Chile. Recordemos que la magnitud de responsabilidad e impacto de los líderes del sector público es igual y muchas veces mayor a la del sector privado", dice Jacob Ergas. Andrés afirma convencido que "de los cuatro años que quedan de gobierno saldremos fortalecidos y tendremos un mejor país".

-¿Cuál es su visión de la economía?

Jacob Ergas: Veo a Chile muy bien. De hecho, no recuerdo que en el pasado haya estado en mejor situación. Tenemos una economía sólida, estabilidad política y apertura para el ingreso de capitales. Los empresarios chilenos ya logran tener un estilo y hábito de clase mundial. Además, existe acceso a crédito, confianza para invertir y transparencia.

Andrés Ergas: Chile se está acercando a ser un país desarrollado. Vamos por el camino correcto, tenemos gente muy capaz liderando los temas políticos y económicos. Es un país con un orden importante, semillero de empresas.

Ezequiel Klas: Cualquiera que vio, vivió o hizo negocios en otros países, cuando viene a Chile realmente valora los tres cuartos de vaso lleno más que lo vacío. Siempre hay cosas que mejorar, pero el balance es muy positivo. Los empresarios chilenos invierten en su país, hay confianza, continuidad.

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N° 2073, 31 de diciembre de 2010

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