Javier Vial y Agustín Edwards
- En el plano de la gestión, el libro presenta a una nueva clase: los tecnócratas, surgida en esos años. ¿Cuál fue la importancia de este grupo?
- Efectivamente se trataba de profesionales entrenados en materias relacionadas con la administración de empresas, los que empezaron a tener una gran importancia en el manejo de las compañías. Tanto así, que incluso las decisiones de inversión fueron determinadas por la influencia de estos profesionales. Es decir, la intuición fue desplazada en gran medida por la técnica al interior de las empresas. A nivel de gobierno, empezó a suceder antes algo parecido. El mejor ejemplo son las características de los ministros de Hacienda, que en Chile son tecnócratas a partir de los años 60.
- El autor hace una diferenciación entre el control y la gestión de las empresas de un grupo. ¿Cuál de estas funciones cree usted que fue más determinante para consolidar la concentración de activos en Chile? ¿Había real independencia entre estos dos planos?
- Creo que eso varió de grupo en grupo. En algunos grupos, que podría ser el caso del entonces conocido como Cruzat-Larraín, esos planos estuvieron bastante separados. No así en el grupo BHC, en que los directores del grupo también ejercían importantes funciones en la gestión de las empresas operativas.
- En el libro se establece que en su mayoría estos grupos estaban estructurados familiarmente, salvo el caso de los más grandes, en donde la jerarquización era determinada tecnocráticamente. ¿Cuál era el caso del BHC? ¿Qué relación tenía usted con los controladores?
- En el caso de BHC, el control del grupo estaba en manos de Javier Vial, quien era propietario de cerca del 50% de las acciones de las sociedades matrices. Sin embargo, los directores del grupo -ninguno emparentado con Vial- tuvieron, en base a una política, la posibilidad de adquirir acciones del holding, a tal punto que varios de nosotros llegamos a tener alrededor del 10% del grupo.
- Dahse establece en su libro que una característica común de estos grupos era una gestión centralizada de las empresas. Sobre todo en cuanto a la decisión del destino de los excedentes.
- En el caso del BHC, el flujo de excedentes era asignado a nuevos proyectos por el directorio en base a evaluaciones del departamento de estudios. Se me ocurre que este proceso fue similar en el grupo Cruzat-Larraín. Las empresas las dirigían los directorios de éstas y el manejo lo ejercían independientemente sus gerentes generales y sus equipos. Había, como ya he señalado, ciertas políticas comunes, en especial en materia de contratación de ejecutivos y evaluación de proyectos de inversión.
- ¿Existió real competencia entre los grupos más importantes en aquella época?
- Sí, a pesar de que por iniciativa de los socios controladores los grupos tendieron a invertir en áreas distintas, esto no se aplica en el área financiera, en donde la competencia era total.
"Fuimos en exceso optimistas sobre la evolución de la economía chilena -sobre todo en relación a su particular trayectoria sin mayores crisis- y en consecuencia nos endeudamos en exceso para adquirir activos y crecer".
- ¿Cuál es su principal autocrítica de cómo manejaron el negocio?
- Fuimos en exceso optimistas sobre la evolución de la economía chilena -sobre todo en relación a su particular trayectoria sin mayores crisis- y, en consecuencia, nos endeudamos en exceso para adquirir activos y crecer.
- En la obra no se vislumbra la posibilidad de una crisis financiera como la que afectó al país sólo dos años después. ¿Era imposible pronosticar una debacle de esas dimensiones?
-Absolutamente. Éramos demasiado insignificantes, pero muy competitivos, por lo que -se estimaba- íbamos a seguir creciendo aun si el mundo estuviera en recesión. Debo aclarar, eso sí, que al contrario de la crisis actual, aquélla empezó como una recesión económica, que en Chile se tradujo entonces en un profundo crash financiero.
-¿Cuál es su principal crítica al texto de Dahse?
- El libro tiene un grave error metodológico: no haber considerado apropiadamente la estructura piramidal que tenían los principales grupos de la época y que, por lo demás, es común en todas partes del mundo. Eso lo llevó a sobreestimar significativamente su riqueza. Si los grupos hubieran sido tan ricos, no habrían quebrado poco tiempo después. En realidad, los grupos manejaban entonces cuantiosos activos, pero también tenían -consolidado- un alto grado de endeudamiento.
Revisa aquí el listado de empresas del Grupo BHC en 1978« Anterior | 1 | 2
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