20 de septiembre: no son soldados de plomo, sino actores ensayando un musical para esta celebración.
La plaza Tiananmen estuvo en obras varios meses. Recién a fines de agosto el Monumento a los Héroes del Pueblo y la Puerta de entrada a la Ciudad Prohibida -donde cuelga el retrato de Mao- pudieron ser vistos sin andamios ni protecciones.
Además, desde la semana pasada cuatro pantallas gigantes emiten constantemente desde la explanada de la plaza -la mayor del mundo- mensajes con imágenes de la vida cotidiana, cultural y económica de China.
Los bien producidos videos no escapan, eso sí, al estereotipo de la propaganda: muchos niños, familias sonrientes, edificios modernos, campos sembrados, tecnología y naturaleza exuberante. Siempre, en torno al número 60.
Allí también se ve a decenas de voluntarios, generalmente estudiantes o ancianos reclutados por el gobierno para cooperar con la vigilancia y ayudar a desplazarse a los habitantes del interior que llegan a Beijing. Todos usan un brazalete rojo y la mayoría ya tiene la experiencia de las Olimpíadas. Son un verdadero ejército de 500 mil personas que uno puede ver en cada cuadra de la capital china. Se apostan cerca de las esquinas y una de las principales preguntas que han recibido es dónde están los baños. En China miles de casas, bares y restaurantes carecen de sanitario. Por ende, proliferan los baños públicos. Por eso, para la fiesta, las autoridades de Beijing dispusieron que se instalaran 211 inodoros a ambos lados de Changan.
Nada se deja al azar. Para el jueves, la Oficina de Modificación del Tiempo -sí, existe- tiene preparado un plan de contingencia, similar al utilizado durante los Juegos Olímpicos. Consiste en bombardear las nubes con productos químicos -como el yoduro de plata- para evitar que llueva. Ello pese a que, según los registros meteorológicos históricos de la ciudad, existe sólo un tercio de posibilidades de que haya precipitaciones ligeras en la primera semana de octubre. Pero qué va: nada debe aguar el cumpleaños.
Los preparativos han incluido también un reforzamiento en la lucha contra el alcohol, las drogas y la corrupción. Como aquí todo es en grande, sólo en un fin de semana la policía detuvo a 50 mil conductores por manejar ebrios y en los populares bares-karaoke están pasando desde la semana pasada un video educativo de prevención antes de comenzar con el espectáculo.
La campaña antidroga se ha notado en algunas redadas en bares o discotecas y se ha sabido de algunas destituciones de funcionarios del interior del país por actos de corrupción como embolsarse fondos públicos con facturas falsificadas.
La decisión del gobierno chino de que el 1 de octubre sea impecable incluye evitar que el desfile se convierta en caldo de cultivo para la fiebre AH1N1. El país ya registra más de 10 mil casos de la ex gripe porcina y las peores previsiones hablan de millones de contagiados para este invierno que se avecina.
19 de septiembre: soldados ensayan el musical "El camino al resurgimiento".
Por eso, los artistas que participarán en el desfile serán todos vacunados. Alrededor de 4 mil proceden del interior de China y fueron seleccionados después de un largo proceso. Además de las melodías tradicionales -como la canción nacional-, entonarán la canción oficial de los Juegos Olímpicos, Beijing te da la bienvenida.
El premiado director Zhang Yimou -que dirigió la apertura de los JJ.OO.- estará a cargo de los fuegos artificiales que la noche del 1 de octubre se lanzarán desde Tiananmen. Además, dirigirá la adaptación de una ópera en el Nido de Pájaros. Las entradas están agotadas.
Tanto en el interior del país como en los territorios especiales de Hong Kong y Macao se preparan grandes demostraciones. Habrá festivales, marchas y fuegos artificiales. En Shanghai se iluminarán 20 kilómetros del río y algunos de los canales estatales de televisión transmitirán en alta definición (HDTV) todas las actividades oficiales. Algo nada despreciable para un país donde más de 60 millones de hogares cuentan con esta tecnología.
Aunque al chino común pareciera no importarle demasiado el día de celebración, todos se apuntan a una fiesta que da inicio a 8 días de feriado continuo. Se espera que 200 millones de personas se desplacen de sus lugares de origen y sólo el sistema ferroviario calcula que deberá transportar a 64 millones de pasajeros dentro del país.
Pasajes de avión, tren, buses y reservas de hotel están casi todos tomados o a punto de agotarse y sus precios se han disparado. En la misma Beijing ya casi no quedan camas disponibles, debido a que cientos de funcionarios del Partido Comunista y sus familias viajarán a presenciar la gran parada, un espectáculo que sólo se realiza cada diez años.
En China, desde 1999 que el 1 de octubre se celebra con siete días feriados. Es el segundo gran feriado nacional, después del Año Nuevo Lunar en enero o febrero. Por eso ambas son llamadas las semanas doradas.
Pero este año, a los siete días iniciales de octubre deberá añadirse un octavo, ya que la tradicional fiesta de Medio Otoño -se celebra el fin de las cosechas- caerá el 3 de octubre.
Pese a la crisis, se espera que el viajero promedio gaste 500 yuanes (42 mil pesos chilenos), un poco más que los 448 yuanes del año pasado. Ok, son sólo dos yuanes de diferencia, pero multiplicados por 200 millones de turistas...
Por lo mismo, a diario los medios locales entregan reportes de comerciantes sacando cuentas alegres por la festividad que se viene o insólitas noticias que destacan el ingenio local para vender lo que sea. Desde poleras y chapas especiales hasta unos rarísimos cortes de pelo que simulan la puerta de Tiananmen o la bandera china y todo tipo de cerámicas, plásticos, papelería o latas.
A eso se suman las grandes marcas comerciales, sobre todo las de origen local, que están lanzando promociones especiales. De las extranjeras, hasta ahora sólo se ha visto una tarjeta conmemorativa de McDonald`s que permite comer más por menos. Pero a contar de la próxima semana se espera una explosión de anuncios. La idea es ir abonando lentamente el terreno para celebrar por todo lo alto y a gran escala el sexagésimo aniversario de la Nueva China.
* Ex editor de Negocios de Qué Pasa, quien vive en China
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