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La surrealista fiesta de Mao

Por: Fernando Vega, desde Beijing *

Una parada militar gigantesca donde debutarán nuevas y sofisticadas armas. Seguridad extrema, a tal punto que se prohibieron hasta las palomas mensajeras. 200 millones de visitantes. Bombardeo de nubes para evitar lluvias. US$ 100 millones en gastos. China celebrará en grande los 60 años de la revolución que instaló a los comunistas en el poder. Éste es un reporte in situ de la fiesta política más ostentosa del siglo XXI.

  • Fecha: 26 09 2009
  • Sección: Mundo
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18 de septiembre: la policía china ensaya un desfile cerca de la plaza de Tiananmen.

18 de septiembre: la policía china ensaya un desfile cerca de la plaza de Tiananmen.

Los preparativos comenzaron hace un año. Apenas se apagó la antorcha olímpica, las autoridades de Beijing iniciaron la organización de los festejos de los 60 años de la fundación de la República Popular China. La marca de grandeza, solemnidad y orgullo debía estar presente. No por nada se rumorea que el costo de la fiesta es de US$100 millones. Casi lo mismo que se gastó para la inauguración de los JJ.OO.

Aunque para los "Grandes 60" -como se ha traducido la festividad al inglés - no se han inaugurado espectaculares obras públicas o remodelaciones urbanas, como para las Olimpíadas, el acento se ha puesto en resaltar los logros del país. Hace 60 años, en la plaza de Tiananmen, Mao Zedong proclamó el nacimiento de la Nueva China. Hoy ya es la segunda economía mundial. La nación ha caminado y cambiado mucho, pareciera ser el leitmotiv de la fiesta.

Situada en el corazón de Beijing, la plaza de Tiananmen será el jueves 1 de octubre del 2009 el principal escenario de la conmemoración: un desfile de dimensiones monumentales con soldados, tanques, misiles y un derroche de disfraces y música propios de una superproducción de Hollywood. Después, bailes y fuegos artificiales que se repartirán por toda China.

La expectación es enorme. Aunque en los ensayos se han dejado entrever algunas armas y cientos de jóvenes vestidos con trajes típicos regionales, todos esperan sorpresas para ese jueves, ya que además habrá un discurso del presidente Hu Jintao.

Cerrado por ensayo general

El segundo y último ensayo del desfile se realizó el fin de semana recién pasado. Entre el 18 y 19 de septiembre, la ciudad estuvo concentrada sólo en eso. Todo partió el viernes en el centro de Beijing, cuando a las 13.00 horas las actividades se paralizaron. El metro cerró varias de sus estaciones, ningún autobús se detuvo en Tiananmen y las visitas a la Ciudad Prohibida fueron restringidas al mínimo. Después del almuerzo -aquí se almuerza temprano- varias oficinas y negocios debieron bajar sus cortinas, desalojar los edificios, y como si eso no bastara, las carreteras para entrar y salir de la ciudad fueron clausuradas. En la noche apenas se registró actividad en las zonas de ocio.

Changan, la principal avenida de Beijing y donde se sitúan numerosos edificios del gobierno, fue una de las primeras calles en dar señales de la fiesta. A fines de agosto, en muchos de sus postes amanecieron colgando los clásicos farolillos rojos chinos. Luego, las flores. Miles de flores. Más de 40 millones de maceteros de peonías y otras especies se han instalado en esquinas y parques.

Las limitaciones se levantaron recién en la tarde del sábado. Por eso fue un fin de semana difícil para los pequineses: las extremas medidas de seguridad les hicieron recordar los estresantes días previos a los Juegos Olímpicos 2008.

Las fuertes medidas de control buscan no sólo evitar posibles atentados, sino que mantener en secreto las características del desfile. Los analistas internacionales especulan sobre las grandes demostraciones del nuevo poderío chino que se exhibirán ese día, como unos modernísimos aviones de combate 100% creados y desarrollados en China o unos misiles de gran capacidad.

Sin embargo, algunos de los pocos noctámbulos que la madrugada del sábado hubo en Beijing pudieron ver algo del material bélico. Tanques y otros vehículos que portaban armas circularon por algunas calles, junto a miles de efectivos de la policía, militares y paramilitares que han pasado los últimos cuatro meses esperando el 1 de octubre. Varios están acuartelados en un campo de entrenamiento especialmente construido en las afueras de la ciudad, junto a una antigua pista de aterrizaje y que dispone de un modelo a escala natural de Changan, la principal avenida de la urbe, por donde pasará el desfile en su marcha hacia Tiananmen. La calle, en la que se sitúan numerosos edificios del gobierno y modernas torres de oficinas y comercios, fue una de las primeras en dar señales de la fiesta. A fines de agosto, en muchos de sus postes amanecieron colgando los clásicos farolillos rojos chinos. Luego,  las flores. Miles de flores. Según la prensa oficial, son más de 40 millones de maceteros de peonías y otras especies en diversas esquinas y parques.

Prohibidas las palomas

La surrealista fiesta de Mao

22 de septiembre: trabajos de limpieza de una estatua de Mao en Chengdu.

Changan -así como muchas otras importantes arterias de la ciudad- es custodiada desde hace varias semanas por policías de uniforme negro y rifles automáticos. Ellos son hoy una presencia casi permanente también en Tiananmen, donde la seguridad es cada vez más estricta: los bultos son inspeccionados por una máquina de rayos X y hasta los encendedores están prohibidos. Hay más policías uniformados y de civil que de costumbre y el parque de cámaras de vigilancia parece haberse triplicado.

Hay momentos en que las medidas de seguridad resultan increíbles. Se prohibió la venta de cuchillos y navajas, el vuelo de palomas mensajeras  y el uso de volantines. Ello, pese a que el uso de las aves para comunicarse constituye una práctica casi extinguida.

También se cerraron hoteles del centro y se prohibió alquilar las habitaciones cuyas ventanas den a la avenida Changan. Todo para evitar actos extremistas. Por eso mismo se ha exigido a las empresas de transporte y correo revisar cada uno de los paquetes que entren a Beijing antes de entregarlos a su destinatario.

Para el 1 de octubre se suspendieron todos los vuelos desde y hacia la capital china. Entre las 9:00 y las 12.00 horas el aeropuerto internacional estará cerrado, debido a la participación de la Fuerza Aérea en el desfile.

Sigilosamente, varios chinos se quejan de que ha aumentado la censura en internet y la detención de disidentes. Poco y nada se sabe de esto. Es la trastienda oscura de la fiesta de Mao.

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N° 2073, 31 de diciembre de 2010

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