-Está su eslogan de las tres efes (fast, fair and first: rápidos, justos y primeros). Está la contratación de un cuerpo de élite de periodistas. Están las constantes apariciones en televisión de los reporteros, la construcción de una audiencia deseable para los anunciantes. ¿Qué otros factores explican su éxito?
-Tenemos éxito porque nuestro foco está claro, y será cada vez más importante para los medios. Tú escuchas el nombre Politico.com y sabes lo que te va a dar. En la portada, la noticia política no batallará con una de deportes o con la del tiempo. Y luego, al final del día, el contenido importa, importa inmensamente, ahora mucho más que nunca. Ya no vale eso de decir: "Ah, tengo que leer The Washington Post". Nadie tiene por qué leer el Post cada día: tienes que ganarte a los lectores, tienes que contarles cosas que no sepan cada día. Fuimos capaces de hacerlo.
-¿Todo esto podría haber sucedido sin Obama?
-Es una buena pregunta. Creo que sí porque hay una audiencia enorme, nacional e internacional, que se interesa por la política norteamericana. Lo bueno de la web es que si te interesa la política puedes participar y nutrir tu adicción como nunca. ¿Nos ayudó Obama? Es indudable que sí. Salimos en enero porque sabíamos que iba a ser una cuestión entre Obama y Hillary Clinton, que serían las presidenciales más interesantes de nuestras vidas. Su presidencia ha ayudado a sostener nuestro tráfico.
-Se les ha acusado de estar inclinados a la derecha.
-Al principio sí que oí esa crítica, pero ahora ya no la escucho tanto. No tenemos una agenda, sacamos noticias que son duras para cualquier bando.
Rápido, rápido, rápido. A sus 39 años, Vandehei es un hombre rápido que piensa rápido y habla rápido. Su web se consolidó rápido. Su discurso es conciso, directo y, adivinen, rápido. Como su web.
El año pasado, la revista Vanity Fair lo situó entre los 100 hombres más poderosos de la nueva era de la información. Es el primer representante de una organización básicamente web en el Consejo de los Premios Pulitzer. Vandehei es un yonqui de la información política. Dice que hay muchos como él. "Hemos nutrido la adicción de los yonquis de la política".
Alto, fibroso, pulcro, Vandehei es un tipo que también se levanta a las 4.30 y se conecta al correo electrónico. Empieza a mandar ideas a sus colaboradores. Lleva a sus dos hijos -Sophie, de 7 años, y James, de 6- al colegio. Su mujer, Autumn Vandehei, trabaja para una organización sin fines de lucro. Comenzó su carrera como reportero de deportes en el Oshkosh Daily Northwestern. "He crecido en Washington, me encanta la ciudad, la política. Es fácil volverse cínico aquí con mucha de la mierda que tienes que leer y con la que tienes que lidiar, pero ésta es la mejor forma de gobierno que hay y es divertido estudiarla, escribir sobre ella". Cuando puede, escapa a la casa que tiene en el Estado de Maine y se dedica a pescar.
Damned, bolony, eat that shiet -maldito, mierda, come mierda-: Vandehei recurre al lenguaje de la calle cuando quiere énfasis.
-Usted dijo, recientemente, que los días de los periódicos generalistas pasaron, ¿por qué?
Ya no vale eso de decir: "Ah, tengo que leer The Washington Post". Nadie tiene por qué leer el Post cada día: tienes que ganarte a los lectores, tienes que contarles cosas que no sepan cada día. Fuimos capaces de hacerlo.
-Los días de tanta gente proporcionando noticias de interés general indudablemente se han acabado. Lo veremos en un par de años. Si te interesa la información de interés general vas a la red y consultas The New York Times, no vas a dirigirte al Miami Herald o al Chicago Tribune para ver qué pasa en el mundo. Para las noticias internacionales irás a CNN International. Las organizaciones tendrán que centrarse en rentabilizar su tráfico local, dominar el seguimiento de las competiciones deportivas locales. The Wall Street Journal y The New York Times continuarán prosperando como periódicos de interés general; no creo que por debajo de eso muchos lo consigan.
-¿Y los periódicos en papel, cuánto sobrevivirán?
-Creo que estarán ahí durante largo tiempo. Si tienes más de 40 años, sigue siendo tu modo favorito de leer, creciste leyendo así, te gusta; es caro pero los anuncios sirven para financiarlo. Tenemos una edición en papel y creo que seguiremos teniéndola por muchos, muchos años.
Vandehei se declara entusiasta del iPad. Ya están preparando su aplicación para el dispositivo de Apple. "Creo que es transformador". Dice que es el primer dispositivo realmente legible y que es un escaparate muy potente para los anunciantes.
"Los anuncios en el iPad son preciosos y creo que serán la gracia salvadora para muchos periódicos y medios". Piensa que el uso de contenidos por parte de los agregadores de noticias -Google, por ejemplo- acabará siendo regulado o, al menos, organizado: "Yo no tengo problemas con esta cuestión porque incluso The Huffington Post, que roba pedazos de nuestras informaciones todo el tiempo, nos envía mucho tráfico. En algún momento se litigará con estas cuestiones. Habrá más restricciones sobre cuánto contenido puedes reproducir de otro medio sin tener que reembolsar algo".
Hace tres semanas, una polémica entrevista de Rolling Stone le costó el puesto al general al mando de las tropas en Afganistán, McChrystal, por sus críticas a la administración norteamericana. Politico.com y Time.com colgaron un archivo en pdf de la entrevista antes de su publicación por parte de la revista. Lo retiraron a las pocas horas, tras las protestas de Rolling Stone. El acto fue condenado por muchos medios, incluido The Huffington Post. La carrera por ser el primero tiene sus límites.
Vandehei empieza a juguetear con su bolígrafo. Se impacienta, la entrevista va camino de los 40 minutos. Dice que no le cabe duda que acabará llegando el pago por contenidos, aunque en Politico no lo contemplen.
"La gente pagará por contenidos; no por todos, pero sí por los de The New York Times, no me cabe la menor duda". Critica la lentitud de reflejos de los grandes medios tradicionales: "Hay una revolución en marcha, ¿te quedarás ahí sentado ridiculizando la revolución? Tienes que ser capaz de adaptarte a ella, tener la humildad y la agilidad de decir: vamos a cambiar.
Y tiene muy claro lo que no quiere que pase en Politico. "La naturaleza humana es volverse complaciente y para mucha gente es ser mediocre. En el momento en que dejemos que la complacencia se instale, se extenderá como el cáncer: lo he visto en muchas organizaciones".
La entrevista se acaba y Vandehei se levanta, rápido. Acude a consultar las últimas novedades con los compañeros de primera fila frente a su despacho. Rápido, rápido, rápido.
© Diario El País de España.
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