-¿Qué piensa de la hipótesis que acusa al gobierno de Netanyahu de querer sabotear con esta acción militar el inicio de las conversaciones que tendrían lugar entre Israel y la Autoridad Palestina?
-No creo en eso, porque el primer ministro se encontraba en EE.UU. para reunirse con el presidente Obama, cuando ocurrió el episodio. El viaje de Netanyahu se enmarcaba en el interés de Israel por mejorar la relación con el gobierno estadounidense, porque ésta se había deteriorado mucho en el último tiempo. Sin embargo, debido al incidente, se produjo un gran retroceso. La idea de un boicot por parte de Israel me parece demasiado superficial, porque lo que está en juego entre EE.UU., la Autoridad Palestina y nuestro país es si el Medio Oriente se estabilizará o no. Le mencionaré una frase que me decía un colega: en el Medio Oriente, cuando las alternativas son conspiración o estupidez, la respuesta es siempre estupidez. Suena mal, pero en ninguno de los lados son tan inteligentes como parecen.
-¿Por qué ad portas de un acercamiento, el gobierno israelí autoriza esta medida de fuerza?
-Creo que están aferrados al principio del bloqueo y hay una incapacidad de mirar las tensiones con Hamás de otra manera. Eso tiene que ver con el perfil ideológico del gobierno de Netanyahu y con la historia inmediata de los últimos años entre Israel y la Franja de Gaza. Se relaciona con los ataques armados de allá y con la operación militar israelí que quiso poner un límite a todo esto a fines del 2008 y principios del 2009. Hay una serie de antecedentes serios que desembocan en problemas políticos. Es la historia del Medio Oriente, la cual se termina pagando muchas veces con sangre inocente.
-Se piensa que Netanyahu autorizó la acción militar para dar en el gusto a la extrema derecha de su país.
-Efectivamente la decisión pasó por él. Creo que el primer ministro israelí tiene un dilema muy grave: conservar la coalición de gobierno con la derecha más extrema, que es su propio partido, o emprender otro camino más de centro. Netanyahu podría perder el poder debido a este problema, porque puede haber un voto de desconfianza en el Parlamento.
-¿Qué repercusión ha tenido el incidente del Mavi Marmara dentro de Israel?
-Existe una gran discusión en el gobierno sobre por qué se tomó esta decisión, lo cual repercute internamente en la estabilidad de la administración de Netanyahu. La sensación general es de pesadumbre. No creo que haya nadie que esté feliz con lo que sucedió. Todo el mundo cree que existieron errores muy serios de juicio político, que desembocaron en un incidente que no debería haber ocurrido de ninguna manera.
La pregunta es qué sucederá con el próximo barco, porque ya hay otro en camino. Esto lleva a la interrogante sobre el bloqueo: si es correcto o si debemos emprender otro tipo de camino. Y esto tiene que ver con la forma en que se define a Hamás: si se lo ve como una organización estrictamente terrorista o si se reconoce que tiene una parte politíca con la cual quizás habría que negociar.
"Le mencionaré una frase que me decía un colega: en el Medio Oriente, cuando las alternativas son conspiración o estupidez, la respuesta es siempre estupidez. Suena mal, pero en ninguno de los lados son tan inteligentes como parecen".
-¿Qué justificación tiene el bloqueo impuesto por Israel a la Franja de Gaza?
-Por un lado está la política israelí del bloqueo, que es una acción legal desde el punto de vista internacional, ya que los gobernantes actuales de la Franja de Gaza, que es Hamás, están catalogados en todo Occidente como una organización terrorista. Aunque también son un partido político, ellos, en forma insistente, han transportado armamento para usarlo contra Israel. Creo, entonces, que detrás de la actitud de Netanyahu está el deber de proteger a su población de ataques que provengan de la Franja de Gaza con material bélico importado a través del mar.
-¿El bloqueo ha generado un clima de mayor violencia en esta zona, tal como sostiene el mundo árabe?
-Hamás argumenta que en Gaza el bloqueo afecta a más de un millón de personas, las cuales se ven empobrecidas y no logran reconstruir lo que fue devastado en la operación Plomo Fundido, hace un año y medio. Desde entonces, la población no pudo recuperarse ni desde el punto de vista económico ni desde el punto de vista de las condiciones de vida. En este contexto, la política del bloqueo no debilita a Hamás, sino que lo fortalece en la Franja de Gaza, pues mientras más penurias sufren los palestinos allí, pareciera ser que el apoyo a esta organización aumenta. Esto se da también a nivel internacional: cada vez existe menos apoyo a Israel y, por el contrario, se incrementa el respaldo a Hamás.
-¿Considera que hay un error estratégico en la política impuesta por Netanyahu?
-Sí, el bloqueo hacia la Franja de Gaza es una equivocación. No dio los resultados esperados, ni desde el punto de vista político ni militar. Contrabando de armamentos se hace de cualquier manera, por ejemplo, a través de 1.200 túneles excavados en la frontera con Egipto. Yo soy partidario de una salida política.
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