En un mundo hipertecnologizado, ya hay un sinnúmero de ingenieros pensando cómo actuar frente a las catástrofes del futuro. Muchas veces trabajando al alero de los ejércitos; otras, desde la empresa privada. Los gadgets favoritos de los rescatistas de a poco empiezan a parecer comunes. Éstos son, según Monocle, los 10 imprescindibles:

Concrete Canvas, una pequeña empresa galesa, no sólo está desarrollando ropa impregnada de cemento. También creó una carpa hecha con la misma mezcla, que puede ser armada con sólo dos personas y que es capaz de resistir a casi cualquier inclemencia climática. Por fuera parece un búnker; por dentro, un escenario de 2001: Odisea en el espacio.
La empresa alemana Kärcher Futuretech entendió que el agua es un elemento indispensable en cualquier emergencia y desarrolló una suerte de container con un megapurificador que, en un solo día, puede convertir 240.000 litros de agua contaminada en agua potable y libre de bacterias.

Creado por boeing, el Globemaster III es capaz de transportar 72 toneladas, recorrer más de 4.600 kilómetros y volar a un tercio de la velocidad del sonido. puede aterrizar en aeropuertos pequeños, en descampados, y lanzar su carga en paracaídas. Hoy está en EE.UU., Australia y Gran Bretaña.
¿No hay iluminación? Las luces químicas de la empresa Cyalume pueden cambiar radicalmente los escenarios. Usualmente de color verde, son pequeños tubos que pueden proporcionar hasta 12 horas continuas de luz artificial. Resistentes al agua.

Desarrollados por el ejército estadounidense, estos cargadores fotovoltaicos suelen tener la forma de una alfombra plegable y permiten conectar radios, teléfonos y casi cualquier aparato a batería para recargarlos con luz solar.
Aunque es bastante pesada, la Megaray MR175 es la linterna más poderosa del mercado. Con 7.4 kilos y alimentada con baterías, puede alumbrar hasta 3 km en línea recta y funcionar durante 100 minutos seguidos.

diseñados para guerras, los buques anfibios permiten acarrear gran cantidad de carga y tropas en condiciones difíciles. Un ejemplo es la nave danesa Absalon: puede mover 900 metros cúbicos de carga y servir de hospital flotante.
Si la misión es llegar a cualquier parte, el Challenger -del ejército inglés- es la opción perfecta. Pesa 64,5 toneladas, tiene el chasis de un tanque, una retroexcavadora y en el techo un puente plegable de 26 metros.

Inventada por la estadounidense GATR Technologies, esta antena inflable es capaz de entregar conexión a internet con banda ancha en cualquier lugar. Se conecta a un satélite y en un par de horas está funcionando al 100%. Cuesta, eso sí, US $ 100.000.
El Transhospital es la estrella en esta categoría. Hecho a base de containers y carpas inflables, es un hospital móvil y autosuficiente con luz eléctrica, controladores de temperatura y equipado para realizar operaciones altamente complejas sin importar si afuera hay un diluvio o tormenta de nieve.
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