Por: Andrew Chernin
Vincent Montreuil, que es diseñador de profesión, hizo algo de ciencia ficción y se propuso pensar en el futuro. No en el futuro cercano. Sino que en uno distante, donde los autos podrían volar a velocidades supersónicas, para las que el sistema nervioso humano probablemente ni siquiera esté preparado. Esa idea terminó en un prototipo que él bautizó como X-Racer, y que se esparció rápidamente por internet. El detalle es que la fantasía voladora de Montreuil no era de cualquier marca. De hecho, era fabricada por Ferrari. Después de todo, aunque sea en un universo ficticio, hay que saber moverse con estilo.
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