Por: Gonzalo Maier
La muerte le tiene miedo. Se acobarda frente a Werner Herzog. De hecho, el currículum del director alemán, famoso por llevar al cine delirios hermosos y aterradores, es capaz de justificar al menos un par de funerales: ha atravesado la selva nicaragüense en medio de balaceras; durante un invierno muy nevado caminó de Múnich a París porque estaba horrendamente triste; durante una entrevista recibió el disparo de un perdigón que se enterró en su vientre (él, por supuesto, siguió conversando); filmó en un pueblo desalojado mientras un volcán hacía erupción; y con esto no hemos resumido ni cinco años de su vida. Herzog, el culpable de cintas conmovedoras como Fitzcarraldo o Aguirre, la ira de Dios, desde hace décadas ha mantenido una carrera de documentalista que lentamente ha ido opacando a sus ficciones. Es que a veces Herzog parece inmortal, no porque haya sobrevivido a cien episodios insólitos, sino porque sus documentales esconden una sabiduría, supongo, parecida a la de la naturaleza. Acá van tres imperdibles para saber cómo filma un hombre valiente.
Lecciones en la oscuridad (1992): El fuego también puede ser cine. En Irak, y tras la guerra del Golfo, los pozos petroleros ardían y Herzog estuvo ahí, junto a los bomberos, filmando una película hermosa, opulenta y apocalíptica. Un ballet de llamas o un espejismo del infierno adornado con un par de tipos que absurdamente sostienen una manguera (28 de marzo, 19:30 hrs.).
El pequeño Dieter necesita volar (1997): Un piloto estadounidense que cae en medio de la selva vietnamita es tomado prisionero, escapa y sobrevive para contarlo. Y lo que podría ser un documental bélico, realmente es una cinta sobre la locura y el miedo a la muerte. Impactantes son los paneos a la casa de Dieter: todos sus cuadros tienen dibujadas puertas abiertas y en la despensa esconde 450 kilos de arroz (13 de abril, 19:30 hrs.).
El diamante blanco (2004): Un ingeniero inglés está obsesionado con subirse a un zepelín y sobrevolar la selva de Guyana. Entonces, Herzog no encuentra nada mejor que acompañarlo y filmar. De paso, recuerda a los que murieron haciendo ese mismo viaje suicida y entrega algunas de las imágenes más hermosas de su filmografía (25 de abril, 19:30 hrs.).
Hasta el 27 de abril, en la Cineteca Nacional, Centro Cultural Palacio La Moneda. Sala Microcine. Entrada gratuita. Programación completa del ciclo en http://ccplm.cl
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