Por: Daniel Greve*
1.Es nuevo y pequeño. Una sorpresa, la verdad, en medio del alboroto de Providencia.
2.Tiene una carta acotada e inteligente. Lo justo y necesario. Pocos, pero buenos cortes a la parrilla, entre ellos, la Tapa de lomo ($ 6.500), puro jugo.
3.Sus albóndigas. Por $ 4.900 tenemos un festín de albóndigas a punto, nadando en una salsa exquisita de queso y tocino que es un vicio.
4.Su notable lema: To beef or not to beef. Que siempre sea lo primero.
Pedro de Valdivia 065. Reservas: 231 4677.

Como en el café y el vino, en el mundo del chocolate existe una misteriosa obsesión por los orígenes de los cacaos que lo componen. Y no cualquiera: los chocolates de mayor alcurnia son los que, hoy en día, exigen mapa, notas de cata y trazabilidad. Aquí, los seis nuevos ejemplares que La Fête presenta con GPS en mano.
República Dominicana Blanco. Con 31% de cacao del Caribe, se trata de una colección de tabletas cremosas -aunque no muy grasas-, con notas de mantequilla, leche, vainilla y sutiles flores blancas.
Java Leche. Con 32% de cacao, de la isla de Java, Indonesia, aquí hay caramelo, frutas frescas, ligeras notas de ciruelas y un final de licor de cacao intenso, persistente y exquisito.
Arriba Leche. Con 39% de cacao, el mejor cacao de Ecuador -de la zona de la cuenca alta de los ríos Daule y Babahoyo- regala notas de ligero caramelo, guindas maduras, hierbas dulces, especias y crema de vainilla.
Vanuatú Leche. Con 44% de cacao, de la variedad forastero -de Vanuatú, Oceanía-, entrega sabores lácteos, caramelo y un ínfimo tono ahumado. Cacao largo, marcado, pero elegante. Al final, café y especias.
Grenada Bitter. Con 60% de cacao caribeño, es un ejemplar fino pero de sabores marcados, con un tenue amargor y mucho tenor aromático: especias y flores, como violetas y rosas.
Uganda Bitter. Con 80% de cacao africano, es el más intenso y seco. Notas terrosas de cacao amargo, humo y setas. Muy complejo, con notas finales de salsa concentrada de soya. Una rareza para especialistas.
A $ 6.900 en todas las tiendas La Fête.

¿Ya dijimos que el pisco vive una segunda juventud? Así es. Han nacido piscos traslúcidos, puros, con doble destilación, cristalinos y exquisitos. Y, por el otro lado, algunos más complejos, robustos, dulces y cálidos. Aunque lo parece, el nuevo Mistral Gran Nobel no es whisky. Tampoco es ron. Es un pisco dorado oscuro, de trazos cobrizos, creado con paciencia. Con tres años promedio de descanso en barricas de roble, se trata de un pisco elaborado con uvas moscatel de Austria, Pedro Jiménez y moscatel rosada, con aromas que recuerdan a plátanos maduros, frutos secos, carozos -el almendruco local, algo así como un huesillo enano, es una buena referencia- y sabores que nos llevan a la fruta madura y la madera bajo un recio alcohol. ¿Bajativo? Un par de hielos lo hacen perfecto. Y si hay habanos y chocolates, la perfección es doble. O triple.
A $ 18.000 en supermercados del sector oriente y restaurantes.
*Crítico de gastronomía.
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